El Ágora del Campus de la UCLM registró un lleno absoluto para disfrutar del Especial Humor Manchego, una cita que reunió a cinco de los humoristas más destacados de Castilla-La Mancha y convirtió la penúltima jornada de Estival Cuenca en una auténtica celebración del arte de hacer reír.
Hay noches en las que las risas son las auténticas protagonistas y, por qué no decirlo, la mejor banda sonora. Eso fue precisamente lo que ocurrió este viernes en el Ágora del Campus de la UCLM, donde el Especial Humor Manchego no dejó indiferente a nadie y se convirtió en una de las citas más celebradas de la programación de Estival Cuenca. Con el recinto lleno y un cartel integrado por algunos de los nombres más destacados del humor de Castilla-La Mancha, el público disfrutó de más de tres horas de actuaciones que pusieron de manifiesto el excelente momento que atraviesa el humor castellanomanchego.
Las primeras risas de la velada llevaron sello femenino. La conquense Marina Lentisco, arropada por el calor de su gente, y la torreña Lidia Peña fueron las encargadas de inaugurar el Especial Humor Manchego con dos actuaciones cargadas de frescura, cercanía y espontaneidad. Sus monólogos, repletos de situaciones cotidianas y guiños reconocibles, encontraron rápidamente la complicidad de un auditorio entregado desde los primeros compases del espectáculo.
A partir de ahí, la velada fue ganando ritmo y, uno tras otro, fueron subiendo al escenario algunos de los nombres más destacados del panorama humorístico castellanomanchego.
Entre ellos destacó el rodense Fran Pati, natural de la tierra de los célebres Miguelitos de La Roda. El humorista atraviesa uno de los momentos más dulces de su trayectoria gracias al éxito de su monólogo ¿Y tú, tienes pueblo?, con el que está cosechando una excelente acogida en el Teatro Capitol de la Gran Vía madrileña. En Cuenca volvió a demostrar el porqué de ese éxito, conectando con el público a través de un humor costumbrista, cercano y cargado de guiños a la vida en los pueblos, una fórmula que arrancó continuas carcajadas entre los asistentes.
También dejó su impronta sobre el escenario el villarrobledense Jesús Arenas, que volvió a hacer gala de ese estilo desenfadado y cercano que le ha convertido en una de las voces más reconocibles del humor regional, estableciendo una conexión constante con un público que respondió con risas y aplausos durante toda su actuación.
El broche de oro quedó reservado para uno de los grandes referentes del humor manchego: el piconero Agustín Durán. Tras la magnífica acogida que obtuvo en su anterior participación en Estival Cuenca, regresaba al festival con la difícil misión de volver a sorprender. Y, una vez más, lo consiguió. Su humor, plagado de referencias a la vida cotidiana, las tradiciones y la identidad manchega, volvió a conquistar al respetable y puso el punto final a una noche que concluyó entre una prolongada ovación y las sonrisas de un público plenamente satisfecho.
El Especial Humor Manchego volvió a demostrar que Castilla-La Mancha cuenta con un extraordinario plantel de humoristas capaces de llenar escenarios y conectar con públicos de todas las edades. El lleno registrado en el Ágora del Campus de la UCLM es la mejor prueba de la excelente salud que atraviesa el humor hecho en Castilla-La Mancha y del acierto de Estival Cuenca al seguir apostando por una programación de calidad y por el talento de la región.
Charles Chaplin dejó escrita una frase que sigue plenamente vigente: «Un día sin reír es un día perdido». Después de lo vivido este viernes en Cuenca, nadie podrá decir que perdió el suyo. Al contrario, el Especial Humor Manchego confirmó que la risa sigue siendo uno de los lenguajes más universales y que, cuando el talento se sube a un escenario y el público responde como lo hizo en el Ágora de la UCLM, basta una carcajada para recordar que, durante unas horas, las preocupaciones pueden quedar a un lado.