Durante la visita al Parlamento, hubo una intervención posterior a la que ha producido el escándalo, en la que dos de nuestros alumnos fueron felicitados expresamente por sus preguntas a los administradores del Parlamento. Antes hubo una ronda de intervenciones más ligeras y distendidas sin la presencia de los administradores, solamente de los alumnos de toda Europa que representaban a los diferentes países. La alumna que intervino en nuestro nombre pertenece al programa de Diversificación, sufre muchos problemas físicos, una enfermedad que la ha acompañado toda la vida y tenía una ilusión muy grande por el premio obtenido, por lo que se consideró que debíamos ofrecerle el privilegio de hablar en el Parlamento. El alumno que la acompañaba solo iba para ayudarla a llegar hasta el atril. Los nervios, la situación inopinada y los quince años del alumno le hicieron caer en una chiquillada y dijo una tontería reprobable por el lugar desde donde la pronunciaba.
Que de todo esto los medios de comunicación y lo que es peor, parte de la prensa nacional, tome un motivo para denigrar a nuestro centro, a España y a la escuela pública en general es tan desmesurado, tan falto de coherencia que da lástima contemplar en lo que nos hemos convertido. Se ha puesto en la palestra a dos menores y se ha dispuesto un linchamiento virtual en las redes sociales falto de toda razón y medida. Y todo propiciado por los medios de comunicación que deberían velar ante todo por la responsabilidad y la ética profesional. Son menores y no están siendo capaces de asimilar todo esto, es más, la chica está enferma y está recibiendo comunicados verdaderamente vergonzosos que demuestran nuestra catadura moral cuando nos encubre el anonimato. Ya no se trata de mala educación, sino de una enfermedad profunda que asola a nuestra sociedad y que muestra sus focos más virulentos en los procedimientos de los equipos de redacción de algunos medios de comunicación, en la utilización de las redes sociales. Si les preocupara en realidad la falta de nivel de inglés o la educación de nuestro país, deberían mirarse el ombligo los propios periodistas y no sacar conclusiones aberrantes de una actuación sin mayor trascendencia.
Nuestro centro se enorgullece de contar con un profesorado y un alumnado que ha obtenido premios de todo tipo, que participa en proyectos europeos, regionales y nacionales, que ha obtenido todos los años unos resultados muy positivos en las pruebas de selectividad y que trabaja con denuedo y con muchas dificultades en defensa de la educación pública. Cualquier periodista que tenga la decencia de cumplir con su trabajo y contrastar datos podrá comprobar que, además de en Euroscola, participamos en el Proyecto Comenius (Unión Europea. Nuestro trabajo obtuvo una valoración de 100 puntos sobre 100), que en este mismo curso dos alumnas han sido seleccionadas para la fase final de las Becas Europa, que fuimos seleccionados el año pasado para participar en el Programa Rutas Literarias (Ministerio de Educación), que hemos obtenido cuatro veces el primer premio regional de “El País de los Estudiantes” y un tercer premio nacional, que la nota de nuestros alumnos de selectividad está por encima de la media, que dos alumnas fueron premiadas con los Campus científicos este último verano, que hemos participado en numerosos proyectos de innovación, que nuestros resultados académicos como centro han mejorado en el último año pese a todas las dificultades…, pero supongo que los méritos reales no cuentan para este pseudoperiodismo de pacotilla.
Por todo ello, y en bien de la salud mental de los alumnos agredidos, pedimos una rectificación pública y esperamos que los periodistas que sacan una información de esta índole se molesten por lo menos en informarse sobre los acontecimientos y no hagan una burla de su profesión y dañen gratuitamente a chicos de 15 años cuyo único “error” es ser adolescentes. El problema real de nuestra sociedad no es el bajo nivel de inglés, sino el bajo nivel de sentido común.
EL EQUIPO DIRECTIVO DEL IES DIEGO TORRENTE PÉREZ DE SAN CLEMENTE