“Son parte de la Historia, de lo mejor de nuestra Historia”, señalaron desde el colectivo republicano, y “por eso queremos seguir rindiendo homenaje a unos luchadores que sufrieron los campos de exterminio nazi o los trabajos forzados por su condición de resistentes antifascistas ante la complicidad del régimen franquista con las autoridades nazis”, añadieron.
“Es una obligación moral de la sociedad democrática actual recordar estos negros episodios para que no se repitan los horrores del pasado. Y es un recuerdo que va dirigido sobre todo a los que sufrieron, lucharon y murieron en defensa de los valores de la Libertad, la Democracia y la Dignidad humana”, remarcaron desde la Asociación republicana de Cuenca.
Han informado que en esta semana se van a dirigir al Ayuntamiento de Cuenca para solicitar que se apruebe realizar un homenaje a estas víctimas. Una iniciativa que ya fue planteada en el año 2010 a los tres grupos políticos representados entonces en la corporación capitalina y que a través de IU se intentó defender en un pleno donde el PP, entonces en el gobierno local, no aceptó siquiera su debate.
“Ya en su momento criticamos esta falta de voluntad en Cuenca y lo comparábamos con lo que se acordó en el Ayuntamiento de Albacete con la unanimidad de todos los partidos representados, incluido el PP, nombrando hijos predilectos de la ciudad a estas víctimas del terror nazi. Y ahora ha sido el Ayuntamiento de Toledo, también por unanimidad, donde se ha inaugurado un monolito en una plaza pública en recuerdo a los toledanos fallecidos en los campos de concentración y exterminio nazi de Gusen, Dachau y Mauthausen”, informaron.
“Esperamos que esta vez se pueda sacar adelante esta propuesta y para el 5 de mayo, 69º aniversario de la liberación del campo de concentración de Mauthausen por las tropas rusas y norteamericanas, podamos celebrarlo y seguir defendiendo que “La paz y la libertad son la garantía de la felicidad de los pueblos y de la construcción de un mundo sobre nuevas bases de justicia social y nacional”, tal y como declararon en un juramento los presos a los pocos días de su liberación en 1945.