La agrupación de Devotos de San Julián “El Tranquilo”, ha organizado unas misas solemnes, en honor del Santo Patrón, que se han celebrado a las 11, 12 y 13 horas, ofreciendo la posibilidad a los fieles asistentes, de poder besar la reliquia del Venerable Prelado. La eucaristía de las dos primeras ceremonias ha sido celebrada por el capellán del santuario, y sacerdote de la iglesia de Fuente del Oro, José Ramón Paje, la última celebración fue celebrada por el canónigo protector de la agrupación de Devotos de San Julián, Tomás Fernández Sanz, después de la misa comenzó la procesión con la imagen de San Julián por los alrededores de la Capilla.
A lo largo de la jornada, han sido muchos los conquenses que no han querido dejar pasar la fecha de hoy, y así, aproximarse subiendo por el empinado escalerón o por la atrayente senda de preciosas vistas a la hoz del Júcar y parte de la antigua Cuenca, para alabar al generoso protector de la ciudad, siendo estos agasajados con panecillos, “La caridad del Santo”.
Así mismo a la 12:00 h. tenia lugar una solemne misa pontifical en la Santa Iglesia Catedral Basílica, presidida por el Obispo de Cuenca, Monseñor José María Yanguas, y con presencia de la corporación municipal encabezada por el Alcalde de la ciudad Juan Ávila. Los actos religiosos con motivo de la festividad, son organizados por la Archicofradía de San Julián, Obispo y Patrón de Cuenca.
Finalizando la homilía un nutrido grupo de conquenses, devotos del “Tranquilo” se han reunido en el Bar Mangana, de la plaza mayor para entonar el Himno a San Julián, letra del Ilmo. Sr. Pedro Cruz Ocaña.
Henchidos de alegría,
Cantemos sin cesar: ¡Gloria al Padre de Cuenca! ¡Loor a San Julián!
Consumando los actos de recuerdo al “Memorable” segundo Obispo de la ciudad, en la parroquia de la Fuente del Oro, donde se celebro una misa y la tradicional procesión, que es acompañada por la Banda de Música de Cuenca, dirigida por Juan Carlos Aguilar Arias.
Poema a San Julián. José Luis Lucas Aledón
Donde la breña se hace pradera
Cerca mana la fuente fría,
adormece el lagarto,
cruzan la grajas hacía la serranía.
Lugar del tranquilo día
Encontraban para sus agobios
alivios junto el riscal, Lemes y Julián,
lejos del diocesano trajinar
de torres y campanas catedralicias.
Vereda entre tréboles y violetas,
Camino de verdor, lirios y margaritas
con el mimbre que hacían fábrica
al tejer escriños y canastillas
con que regalar a los menesterosos
de regreso, la terminar el día.
Helado frío, Enero, mes friolero,
Calmada por gélido aliento cierzo.
Muerto ha Julián, el obispo limosnero.
No doblan campanas de duelo,
gloriosas y alegres clamores replican,
tiñen con Júbilo su bronca voz.
¡¡¡Ya hay nuevo Santo en los cielos!!!
cuencanews le ofrece un amplio reportaje gráfico de la festividad de San Julián que puede ver en nuestra galería de imágenes
Rafael Torres