Como viene siendo tradicional, con motivo de la festividad de San Isidro Labrador, los ingenieros agrónomos de la provincia de Cuenca se reúnen para honrar a su patrón. En este día, los ingenieros agrónomos comparten viandas y tertulia, donde se recuerda a los que, por desgracia, ya no están y se hace balance agrícola del año pretérito y se augura el venidero. Tampoco faltan en este evento los típicos refranes, las paremias, anécdotas y chistes que amenizan y alegran tan amigable velada. Así, en referencia a la falta de lluvias que asola el cereal de la provincia, surgían los refranes: “cuando en mayo no hay lodo, se pierde todo” o “mayo oscuro y junio claro, pan para todo el año”. La comida, también, se salpicaba con refranes referentes a la profesión: “Si de agricultura se trata, al agrónomo contrata” o “si tu campo quieres optimizar, al agrónomo has de llamar”.
Entre refranes, chascarrillos y bromas concluyó la celebración, no sin antes despedir la jornada con un brindis, como era de esperar festoneado con un refrán: “que San Isidro Labrador reparta agua y sol”.
Con la despedida, los Ingenieros Agrónomos vuelven a sus lugares de residencia donde vertebran la provincia para seguir con sus quehaceres profesionales y prestar un servicio esencial al mundo rural.