En conversación con el periódico local de Priego Las Cuatro Esquinas, el alcalde de Albendea, Pablo Martín, explica que este monte pasó a las propiedades del Estado durante las desamortizaciones del siglo XIX y posteriormente se transfirió a la Junta. “Sin embargo, el Ardal ya era propiedad de los vecinos de Albendea y no se puede transferir sin un título que lo justifique”, aclara. Dicho título, según Pablo, no aparece por ninguna parte.
Desde los Servicios Periféricos de Medio Ambiente en Cuenca explican a Las Cuatro Esquinas que no les consta que se haya presentado ninguna reclamación.
Y mientras el Ayuntamiento de Albendea espera que la Junta responda a su reclamación judicial (de lo contrario presentarán una demanda), sigue instalado entre muchos vecinos el temor ante la posible privatización del Ardal, que figura entre el listado de 57 montes que publicó el año pasado Ecologistas en Acción y que supuestamente había elaborado el Gobierno regional.
Pablo Martin, que alerta ante otras posibilidades como una cesión de los derechos de explotación durante décadas, resume que las aspiraciones de Albendea son la gestión eficiente de su monte para que sea el pueblo quien tome las decisiones y quien perciba cualquier beneficio.
Gabriel Arias

