Es un día para proclamar y celebrar que ser voluntarios de Cáritas es un regalo, porque tenemos la suerte de poner lo que somos y tenemos al servicio de los hermanos en situación de pobreza, aquellos que son desechados, ignorados y olvidados.
Gracias por no ceder a la rutina, por formaros y renovaros permanentemente en vuestro servicio y construir espacios de esperanza con todos aquellos que acompañáis. Gracias porque además de asistir a los pobres, trabajáis por la justicia y por trasformar las estructuras que generan la pobreza y la exclusión, por dejar vuestra huella en cada una de las palabras y acciones que ponéis en marcha.
Es una alegría tener ojos abiertos, en cada uno de los rincones de esta Diócesis de Cuenca, para ver el sufrimiento de los pobres, oídos atentos para escuchar su clamor y corazón sensible para conmovernos. Es una suerte contar con 320 personas voluntarias en nuestra Cáritas Diocesana que, a través de las comunidades parroquiales y los proyectos especializados, participan en esta misión tan hermosa que la Iglesia nos encomienda.
Las personas voluntarias son el gran activo que esta Institución tiene. Y por eso queremos en este día deciros GRACIAS, por vuestra disponibilidad, por vuestro esfuerzo, por vuestra sonrisa, por dar esperanza a tantos que la perdieron, como nos dice el Papa Francisco: “vosotros ayudáis a los demás a cambiar el curso de su propia vida. Sois la sal, la levadura y la luz”. ¡GRACIAS POR VUESTRO SER Y HACER!
Cáritas Diocesana de Cuenca