El objetivo del proyecto, que ha supuesto una inversión de casi 30.000 euros, ha sido la mejora del estado de conservación de las saucedas y alamedas autóctonas, a través del incremento de su superficie y diversidad del estrato arbóreo y arbustivo, a la vez que se incrementa la calidad paisajística del espacio Red Natura y concretamente del río Gritos, al dotar al mismo de una orla vegetal que aporta una gran policromía, especialmente en otoño.
En dicho proyecto, y dentro del marcado carácter social que tienen las actuaciones promovidas por la Fundación “La Caixa”, se ha empleado a tres personas mayores de 45 años en riesgo de exclusión social por sus dificultades para encontrar empleo.
La ZEC y ZEPA “Hoz del río Gritos y páramos de Las Valeras”, situado en el término municipal de Las Valeras (Cuenca), es un espacio Red Natura 2000 de gran interés biológico, especialmente para la avifauna, donde nidifican algunas de las especies típicas de parameras y rupícolas más amenazadas de la península Ibérica; pero también geomorfológico, paisajístico y cultural, pues allí encontramos el yacimiento romano de Valeria.
El lugar está configurado por diversas hoces y cañones de grandes cortados de roca caliza, excavados por el río Gritos a lo largo de los años, cuya vegetación de ribera aparece muy alterada y fragmentada. Debido a la presencia de estos paredones, la zona es muy visitada por multitud de aficionados a la escalada que practican este deporte en las épocas permitidas, siempre fuera del periodo de nidificación de grandes rapaces.
A principios del año 2015 fue aprobado el plan de gestión del espacio, que recoge, entre otras cosas, las medidas de conservación necesarias para asegurar el estado de conservación favorable de los hábitats y especies aquí presentes. Las formaciones riparias aparecen dentro del plan de gestión como uno de los hábitats más esquilmados y destruidos por actuaciones humanas, habiendo desaparecido en una parte apreciable del río Gritos.
La restauración de la orla vegetal del río Gritos tras el arraigo de los casi 3.000 ejemplares de especies plantadas, tales como Populus nigra, Fraxinus angustifolia, Salix atrocinerea o Salix fragilis; tendrá importantes beneficios medioambientales. El más apreciable para la población en general es la mejora paisajística del espacio, especialmente por el colorido que aportan estas formaciones en época otoñal. Desde el punto de vista de la conservación, es de gran interés el aumento en la conectividad ecológica, sobre todo cuando atraviesan paisajes cultivados o carentes de vegetación; la reducción del calentamiento estival de las aguas por el efecto total o parcial del sombreamiento; la depuración natural de las aguas contaminadas y la mejora de las zonas de refugio de la fauna asociada a los medios hídricos.