Rafael Redondo, Rafa, como es conocido en la Semana Santa, es por encima de todo, nazareno de toda la vida. Trabajador nato y amante de la Pasión, ha enseñado a sus hijos a ser nazarenos desde la religión, la humildad, la amistad, la tradición y cariño. Nuestro pregonero es hermano de la Borriquilla, San Juan Bautista, Ecce-Homo de San Miguel, Jesús con la Caña, San Juan Evangelista, Cristo de la Luz, Virgen de las Angustias y Resucitado.
Su trayectoria en la Semana Santa es amplia. Rafael ha sido directivo durante muchos años y ha ostentado diversos cargos en varias de sus hermandades.
¿Qué destacarías del pregón que vas a dar este año? ¿En qué te has centrado?
¿Qué destacaría de mi pregón?, pues mi pregón es un pregón de un nazareno que vive la semana santa todo el año, porque yo vivo la semana santa todo el año, que está hecho para los nazarenos de Cuenca, eso es lo que más destaco. Mi pregón es un pregón de un nazareno para los nazarenos.
¿Te has inspirado en algún pregón de años anteriores?
No. Yo lo que tengo es experiencia de haber escuchado muchos pregones, puedo decir que he escuchado casi todo desde el año 1980 y los colecciono. Además cuando vas a decir el pregón te dan uno del año anterior. Yo no me he basado en ninguno, es decir mi pregón esta inspirado en mis vivencias de nazareno, mi forma de ver la Semana Santa… o sea yo tengo tres palabras para definir el pregón que he hecho, esta hecho desde la fe, desde la devoción y desde la pasión. Yo no me he fijado en ningún pregón más, yo he escuchado todos, con algunos coincido, se parece mucho al de algunos, sobre todo a todos los pregones que han dicho otros nazarenos como yo. Será un pregón similar al de ellos pero cada uno explicándolo como lo siente y como lo vive.
¿Cómo es asumir la responsabilidad de ser pregonero?
En principio, en el mes de octubre con mucha ilusión, muy contento, es un honor para mí, lo más grande que te puede pasar en la Semana Santa. Y para mí, casi una de las cosas más grandes que te pueden pasar en la vida, y ahora que me quedan cuatro días pues… muy preocupado. La responsabilidad es muy grande, lo único que le pido al señor es que no me pasen los nervios una mala pasada, porque me la van a jugar, aunque eso entra dentro del acto y del pregón. Lo que puedo decir es que lo asumo contento, feliz, y muy preocupado porque la responsabilidad es muy grande.
¿Qué crees que atrae al turismo de la Semana Santa en Cuenca?
Nuestra Semana Santa es de interés turístico internacional, entonces yo creo que esta denominación le hace a la gente que venga a verla, pero yo creo que muchas veces el turismo viene a ver la ciudad, a ver la Semana Santa y a ver la música religiosa. La música religiosa le resta también mucha importancia a los desfiles, hay mucha gente que viene por la música religiosa más que a la Semana Santa. Yo creo que la Semana Santa la conoce mucha gente, mucha gente, ya hemos llegado donde íbamos a llegar. Yo creo que es súper conocida entonces yo creo que a la gente le atrae… todo. Para mí es todo, la Semana Santa, la Semana de Pasión, desde el miércoles al domingo de resurrección les atrae la Semana Santa y les atrae la ciudad. Vienen a ver los desfiles y vienen a ver las casas colgadas la catedral… vienes a ver todo.
¿Qué significa para ti la Semana Santa? ¿Cómo la vives?
Semana Santa para mí, como ya te he dicho, como la vivo desde la fe, para mí es muy importante y algo muy serio. Es decir, para mí esto no es ninguna semana de vacaciones ni es un acto cultural, para mí es la semana de pasión de mi ciudad y yo desde pequeño la viví como nazareno en la procesión, se lo he inculcado a mis hijos y ahora a mis nietos, yo lo sigo haciendo. Yo no me aparto de la Semana Santa por hacer otra cosa, para mí es algo muy serio y muy íntimo de cada uno, de cada conquense. Cada uno la vive como le han enseñado, o como sabe, o quiere. Pero yo la vivo con mucha fe, con mucha devoción y con mucha pasión.
¿Con qué día te quedas de la Semana Santa? ¿Por qué?
Vamos a ver, cada procesión tiene su encanto. Yo desfilo muchos días y cada procesión tiene su encanto. Ahora mismo yo no me puedo declinar por ninguna procesión, sí que vivo con mucha, con mucha fe el miércoles santo por el cerro de San Miguel, pero también lo vivo con Juan Bautista el martes santo, o con la borriquilla cuando salgo los domingos de resurrección. Pero para mí el día más grande es el viernes santo, creo que es un día espectacular para la capital en sí y para la Semana Santa, desde la madrugada hasta que termina, Cuenca está convertida, hay tres procesiones en la calle y es un día muy especial, y todos los conquenses lo vivimos muy especial. Es decir, no sabemos ni a qué hora desayunamos, ni a qué hora comemos, ni a qué hora cenamos.
Eva Casinos/Paula Martíns