Tanto Torres Mena como Fermín Caballero se movieron, efectivamente, dentro de las ideas progresistas de su tiempo. El primero – nacido en 1822 en la localidad albacetense de Casas Ibáñez y fallecido en 1879 en La Almarcha – abogado, político, escritor y periodista, contribuyó en gran medida a divulgar la ideología del Partido Liberal Progresista al que pertenecía. Elegido diputado por el partido judicial de San Clemente en las elecciones parciales del 17 de octubre de 1869, fue reelegido en las del 8 de abril y en las del 15 de septiembre de 1871 por Cuenca. También fue diputado en la Junta Nacional al proclamarse la Primera República. Al escindirse el Partido Liberal en 1873, se refugió en grupúsculos republicanos democráticos y su figura desaparece de la vida política dedicando sus esfuerzos a la vida intelectual, pues desde 1874 hasta su muerte es cuando más escribe y publica sus mejores libros.
Por su parte Fermín Caballero – nacido en 1800 en Barajas de Melo y fallecido en Madrid en 1876 – geógrafo, político, escritor y periodista, tras haber tenido que emigrar por la reacción de 1823 debido a sus ideas liberales, a su regreso a Madrid tras la muerte de Fernando VII fundó el Boletín de Comercio, luego llamado El Eco del Comercio. Procurador por Cuenca y Madrid en las Cortes del Estatuto Real de 1834, diputado progresista y senador, fue asimismo alcalde de Madrid y ministro de la Gobernación en el gabinete López-Caballero. Su obra literaria ha sido elogiada por la propiedad de su lenguaje, su interés por la narración y la actitud crítica que siempre la preside. En sus últimos años se dedicó a trabajos bibliográficos sobre su provincia natal, Cuenca, escribiendo además una serie de biografías en cuatro volúmenes bajo el título general de “Conquenses ilustres”: el primer tomo lo consagró a Lorenzo Hervás y Panduro y los demás a Melchor Cano, al jurisconsulto Alonso Díaz de Montalvo y los últimos a los hermanos Alonso y Juan de Valdés.