El Ayuntamiento de Cuenca ha celebrado este martes el acto institucional con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, poniendo el foco en la incidencia de la violencia machista entre la juventud y en el entorno digital. Durante su intervención, la concejala de Servicios Sociales, Igualdad y Cooperación, Estela Soliva, recordó a las 1.331 mujeres asesinadas, a los 65 menores víctimas de violencia y a los 486 menores huérfanos como consecuencia de estos crímenes.
El acto, presentado por la periodista Carmen Izquierdo, incluyó la proyección del vídeo preventivo y de sensibilización ‘Un hilo de amor’, dirigido especialmente a la juventud para detectar conductas de violencia hacia las mujeres. Este proyecto ha sido financiado por el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, a través del Ministerio de Igualdad, y cuenta con la dirección de Simón Noguera, la producción de CeLeO y la colaboración de Diversos Innovación.
Además, se presentó el cómic ‘Un paso más’ de Cruz Roja, creado por Diego Martínez y Marina Redondo, que muestra la mirada de la infancia ante la violencia de género y destaca los recursos de ayuda y asesoramiento disponibles en los centros especializados y a través de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
El manifiesto del 25N del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha fue leído por las alumnas de la Facultad de Trabajo Social de Cuenca, Cristina Alfaro Patricio y Adriana Ruiz-Capillas Aguilar, subrayando que “la eliminación de la violencia contra las mujeres es un objetivo irrenunciable e inaplazable si nuestras metas comunes son la libertad y la igualdad”. El acto contó también con la actuación musical de Zarandea.
Durante su intervención, Estela Soliva destacó que el 25N es el día “para escuchar a las que ya no tienen voz, a las que no volverán a reír ni a soñar, las que fueron asesinadas por quienes decían amarlas”. La concejala recordó que la violencia de género es una violación de los derechos humanos que afecta a mujeres de todas las edades y contextos, y añadió que “combatirla es una obligación ética, moral, social y política”.
Soliva concluyó con un mensaje de esperanza, animando a “construir un futuro de mujeres sin miedo y libres, transformando el dolor en acción, la indiferencia en solidaridad y el miedo en libertad, y haciendo de la igualdad una realidad y no solo una aspiración”.