Aunque el PP no se opone a la disolución en sí, considera que el principal problema radica en la gestión del personal. El modelo propuesto por el equipo de Gobierno contempla la integración de trabajadores fuera de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), sin procesos selectivos claros y creando la figura de personal laboral “a extinguir” sin plazos definidos. Esto, advierte Barambio, genera “grave inseguridad laboral y un agravio comparativo con el resto de empleados municipales, que accedieron a sus puestos conforme a los principios de igualdad, mérito y capacidad”.
El portavoz popular ha insistido en que el procedimiento adecuado debería haber empezado por definir los puestos necesarios para el Servicio Municipal de Aguas, determinar cómo cubrirlos legalmente y, solo entonces, ejecutar la disolución. Sin embargo, el equipo de Gobierno, según el PP, ha optado por aplazar decisiones clave al futuro, sin compromisos claros.
Barambio ha defendido que el voto en contra del PP no es un ataque a los trabajadores, sino una medida para proteger sus derechos, evitar conflictos internos y garantizar una gestión ordenada. “No se puede pedir un acto de fe ni a los trabajadores de Aguas de Cuenca ni al conjunto de la plantilla municipal”, ha señalado.
Por último, los populares han lamentado que el equipo de Gobierno socialista utilice la situación con fines políticos, en lugar de haber planificado adecuadamente la disolución de la empresa. “Gobernar no es improvisar ni correr, gobernar es hacer las cosas bien, y esta disolución no se está haciendo así”, ha concluido Barambio.