Todo en que tiene una empresa, sabe que el momento de realizar el pago de los impuestos es uno de los más estresantes y preocupantes que hay, por todo lo que implica. Pero de lo que poco se habla es de una realidad silenciosa que afecta a miles de empresarios y autónomos: muchas empresas pagan más de lo que les corresponde por no contar con una planificación fiscal proactiva. De hecho, el cierre trimestral no debería reducirse a un simple trámite burocrático de "entrega de facturas", sino que debería convertirse en una oportunidad para revisar si la salud financiera de nuestro negocio permite aplicar beneficios que la ley ya contempla.
Eso es lo que ocurre cuando se cuenta con una buena asesoría para empresas, una que realmente marque la diferencia entre el estancamiento y la rentabilidad, donde el asesor no se limite a rellenar modelos tributarios, sino que actúe casi como un detective financiero que busca eficiencia en cada rincón de la contabilidad. Que sepas que, si sientes que tu asesoría solo se limita a decirte cuánto tienes que pagar a Hacienda al final del trimestre, es muy probable que estés perdiendo dinero.
Generalmente, la vorágine del día a día impide que te tomes un tiempo para analizar las novedades legislativas. Pero es aquí donde la figura del experto resulta vital, ya que existen deducciones fiscales y bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social que con frecuencia se olvidan por una falta de comunicación adecuada entre tu negocio y el despacho.
Una de las más relevantes son, por ejemplo, las deducciones por actividades de I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación). Muchos empresarios incluso creen que esto únicamente aplica a los laboratorios químicos, pero la creación de un nuevo software o la mejora sustancial de un proceso productivo industrial también pueden generar grandes ahorros. También están las deducciones por inversión en activos fijos, destinadas a la protección del medio ambiente o la digitalización del negocio (tan necesaria hoy en día), las cuales un buen asesor debería poner sobre la mesa.
En el ámbito laboral propiamente dicho, las bonificaciones por la contratación de determinados colectivos (jóvenes, mayores de 45 años, personas con discapacidad o parados de larga duración) pueden reducir drásticamente los costes sociales de la empresa. Como supondrás, no aprovechar estas ventajas supone una pérdida de competitividad inmediata frente a quienes sí optimizan sus recursos.
Como bien sabes, el trimestre no se cierra el día que se presentan los impuestos; se empieza a cerrar meses antes. Por lo tanto, un asesor fiscal eficiente debe realizar una exhaustiva revisión de la contabilidad antes de que finalice el periodo impositivo, a fin de poder tomar a tiempo las medidas correctoras a que hubiera lugar.
Lo primero es la revisión de la deducibilidad de los gastos. No todos los gastos son deducibles y, lo que es más importante, no todos los gastos deducibles están siempre bien documentados. Por lo tanto, tu asesor debe verificar que existen facturas completas y que el gasto está afecto a la actividad. Además, es fundamental que revise el flujo de caja frente a la cuenta de resultados, para asegurarse de que la empresa tiene liquidez para afrontar los pagos tributarios sin asfixiarse.
Otro punto crítico es la comprobación de las retenciones y los ingresos a cuenta. Un error en el Modelo 111 (retenciones de trabajadores y profesionales) o en el 115 (alquileres) puede derivar en sanciones innecesarias. En tal sentido, el asesor debe cruzar los datos contables con los modelos fiscales para garantizar que existe una coherencia absoluta que evite requerimientos de la Agencia Tributaria.
Lamentablemente, en el sector conviven dos tipos de despachos: los que acompañan a sus clientes y los que simplemente procesan. Estos últimos suelen cometer el grave error de tener una falta absoluta de iniciativa. Si tu asesor nunca te llama para proponerte una mejora o para avisarte de un cambio legal que te afecta, simplemente estás pagando por un servicio de mecanografía de datos.
Otro error común es el tratamiento genérico de los clientes. Dado que cada sector tiene sus particularidades fiscales y laborales, una asesoría no debería aplicar las mismas reglas para una tienda de barrio que para una empresa exportadora. Quien lo haga está condenado a cometer graves errores. Además, la falta de integración entre las áreas fiscal, laboral y contable provoca que se pierdan oportunidades. Ten en cuenta que, por ejemplo, una decisión laboral, como es el caso de un despido o una contratación, tiene implicaciones fiscales inmediatas que deben ser analizadas de forma conjunta.
Afortunadamente, detectar si tu asesoría está "en piloto automático" es más sencillo de lo que parece. Un asesor comprometido realiza preguntas profundas sobre tu negocio. Quiere saber si planeas invertir, si vas a contratar a alguien o si vas a abrir un nuevo mercado. El hecho de que trate a tu negocio como una prioridad es el mejor indicador de un trabajo profesional.
Por lo tanto, si recibes informes personalizados, análisis de márgenes y consejos sobre cómo optimizar tu estructura de costes, puedes estar tranquilo, tienes a un auténtico socio. Pero si, por el contrario, tu comunicación se reduce a un correo electrónico trimestral con el importe de los impuestos a pagar, es hora de replantearse la relación. Piensa que un buen asesor debe anticiparse a los problemas, avisándote de las posibles inspecciones por discrepancias en los datos o sugiriendo cambios en la forma jurídica de tu empresa si el volumen de negocio así lo recomienda.
Sin embargo, te sorprendería saber que muchos empresarios ven el coste de la asesoría como un gasto que hay que recortar. Cuando, en realidad, trabajar con profesionales que ofrecen un acompañamiento continuo es una de las inversiones más rentables que existen, debido a que el ahorro que se consigue mediante una correcta planificación fiscal suele superar con creces los honorarios del despacho.
Además, la tranquilidad mental de saber que tu negocio cumple con la legalidad vigente no tiene precio. Y si a eso le sumas que, disponer de una asesoría jurídica integrada te permite redactar contratos blindados, resolver conflictos con proveedores y proteger la propiedad intelectual de la empresa, verás que contar con expertos que "vigilan" tu espalda es lo mejor para poder centrarte en hacer crecer tu negocio.
Así que, si buscas un despacho que rompa con el modelo de asesoría pasiva y te brinde un apoyo real, quizá te convenga conocer los servicios que presta Omega IUS Asesores, una firma de referencia en Avilés que se especializa en ofrecer soluciones integrales tanto para empresas como para particulares, combinando la cercanía del trato presencial con la comodidad de la asesoría online.
Su equipo de expertos entiende que el mundo de las normativas fiscales y laborales es un laberinto complejo. Por ello, ofrecen un tratamiento multidisciplinar donde todas las áreas de tu negocio están interconectadas.
En Omega IUS Asesores, el objetivo principal de la asesoría fiscal y tributaria es optimizar tu situación impositiva, utilizando todos los beneficios fiscales disponibles para que no pagues ni un euro de más. A esto se suma una asesoría contable que garantiza que siempre tengas a mano la información necesaria para tomar decisiones acertadas.
En el área de la asesoría laboral, se encargan de todo: desde la gestión de las nóminas y los contratos hasta la representación ante la autoridad laboral en casos de despidos o conflictos de condiciones de trabajo. Su meta es que la relación entre tu empresa y los trabajadores sea fluida y cumpla estrictamente con la ley.
Otro de los pilares de Omega IUS es su potente asesoría jurídica. Los abogados de la firma cubren todas las áreas del Derecho empresarial, desde el mercantil hasta el bancario y concursal. No olvides que contar con una asesoría jurídica sólida es fundamental para prevenir conflictos y asegurar que tus contratos comerciales sean inexpugnables.
Ya sea para la compraventa de empresas, reestructuraciones societarias o la gestión de una empresa familiar, Omega IUS aporta la estructura jurídica más eficaz. También son expertos en áreas críticas como la protección de datos, asegurando que tu manejo de información sensible no derive en multas innecesarias.
Y más allá del asesoramiento preventivo, los abogados de Omega IUS asumen tu representación legal en procesos judiciales y arbitrales. Sus áreas de práctica incluyen:
En definitiva, Omega IUS Asesores no es una simple gestoría, es el socio estratégico que tu empresa necesita. Con la ventaja adicional de su servicio online, a través del cual puedes gestionar tus impuestos de manera rápida y sin desplazamientos, contando siempre con el respaldo de un equipo humano que conoce tu nombre y las necesidades específicas de tu negocio. Si quieres dejar de preocuparte por las deducciones y empezar a aprovecharlas, recuerda, el primer paso es elegir a profesionales que trabajen a tu lado.