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Se publica la primera edición del Quijote

(Foto: Antonio Matea.).
Viernes 16 de enero de 2026

Tal día como hoy, un 16 de enero de 1605, la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta publicaba en Madrid la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. La impresión se había terminado el 1 de diciembre de 1604, pero debía enviarse antes de su publicación a Valladolid, donde estaba entonces la capital de España, para ponerle el sello de tasa obligatoria, lo que hacía Juan Gallo Andrada en nombre del rey.

El Quijote tuvo enseguida un gran éxito, llegándose incluso a publicar dos ediciones piratas en Lisboa. Ese mismo año 1605 salía a la luz una nueva edición en Valencia, en 1607 otra en Bruselas y otra más en 1610 en Milán. Incluso Juan de la Cuesta publicaba su segunda edición en Madrid en 1608. Cervantes no promete segunda parte, aunque habla de tercera salida de don Quijote hacia Zaragoza. Pero al salir en 1614 una segunda parte apócrifa, firmada por Alonso Fernández de Avellaneda, natural de Tordesillas, quiso desmentirla y sacar la suya verdadera en 1615.

Muy pronto el Quijote se difundió por todo el mundo. En 1612 se tradujo al inglés y poco después al francés, italiano y alemán. Hoy puede leerse en más de 140 lenguas y es considerado por muchos como la obra cumbre de la literatura universal, el segundo libro más leído después de la Biblia. De hecho en 2002 cien escritores de 54 países eligieron el Quijote como la mejor obra de ficción de la historia de la humanidad, por encima de los grandes clásicos de Homero, Dostoievski o García Márquez.

El propio Fiódor Dostoievski decía del Quijote en 1876, en Diario de un escritor, que “En todo el mundo no hay obra de ficción más profunda y fuerte que ésta. Hasta ahora representa la suprema y máxima expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre y, si se acabase el mundo y alguien preguntase a los hombres: Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella?, podrían los hombres mostrar en silencio el Quijote y decir luego: Ésta es mi conclusión sobre la vida y ¿podríais condenarme por ella?”. Un año después, el propio Dostoievski decía de don Quijote que era “el más generoso caballero que ha conocido el mundo, el alma más cándida y uno de los corazones más grandes”.

Y cierto es sin duda ninguna que en el Quijote se muestran todos los buenos valores del hombre, como son la justicia, el honor, la lealtad, el valor, el amor, la amistad, la humildad, la libertad… Este último, la libertad, algo que muy bien sabía Cervantes valorar tras su cautiverio en Argel durante cinco largos años.

El gran éxito de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se debe en gran parte a ser la primera novela moderna de la historia, una novela que rompe con todos los géneros novelísticos anteriores. Cervantes fulmina los estereotipos novelescos marcados con anterioridad, cambiando el carácter de don Quijote y Sancho según viven sus aventuras. Las novelas hasta entonces cuentan una única visión, moralista, de la realidad, mientras Cervantes combina el idealismo de don Quijote, que raya siempre en la locura, pero con momentos de lucidez en los que muestra su gran elocuencia y racionalidad, con el realismo de Sancho Panza. Una gran obra, una “nueva y jamás vista historia”, de un caballero loco de enorme corazón y generosidad, que quizás fue mucho más cuerdo que sus burladores, que a la postre mostraron ser más locos que él.

Antonio Matea Martínez

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