El deterioro de algunas zonas del casco histórico de Cuenca vuelve a generar preocupación entre los vecinos. Un ciudadano ha denunciado el mal estado del callejón que baja desde San Miguel hacia los miradores de la hoz del Júcar, un enclave céntrico y muy transitado que presenta peldaños erosionados, muros degradados y una evidente falta de mantenimiento en pleno corazón patrimonial de la ciudad.
El estado de conservación de algunas calles del Casco Antiguo de Cuenca vuelve a situarse en el centro del debate ciudadano. Un vecino ha denunciado públicamente el notable deterioro que presenta el callejón que desciende desde la calle Severo Catalina hasta la zona de San Miguel, uno de los accesos habituales a los miradores de la hoz del Júcar, muy frecuentados tanto por residentes como por turistas.
Según explica este ciudadano, las imágenes tomadas en la zona muestran peldaños erosionados, piedras sueltas, muros degradados y acumulación de suciedad, una situación que, a su juicio, transmite una preocupante sensación de abandono en un entorno que forma parte del corazón histórico de la ciudad. Se trata de un espacio céntrico y emblemático, lejos de áreas marginales o periféricas, por el que transitan a diario vecinos y visitantes.
La queja no se limita a una cuestión estética. El denunciante subraya que el mal estado del pavimento y de los elementos constructivos supone también un riesgo para la seguridad de quienes recorren este itinerario, además de afectar a la correcta conservación de un patrimonio urbano que constituye uno de los principales atractivos de la ciudad.
Cuenca basa buena parte de su actividad turística y económica en su valor histórico, arquitectónico y paisajístico, un reconocimiento avalado por su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En este sentido, el vecino recuerda que este distintivo no es solo un título honorífico, sino que implica un compromiso permanente con el mantenimiento, la prevención del deterioro y el cuidado del entorno histórico.
El escrito no busca señalar responsabilidades concretas, sino realizar un llamamiento al Ayuntamiento y a las instituciones competentes para que presten mayor atención al estado del casco antiguo. A su juicio, invertir en su conservación no debería considerarse un gasto prescindible, sino una actuación esencial para proteger el patrimonio, garantizar la seguridad y preservar la identidad de la ciudad.
“El patrimonio no se pierde de un día para otro; se deteriora poco a poco hasta que, cuando se reacciona, ya es demasiado tarde”, concluye el vecino, apelando a la responsabilidad compartida de cuidar aquello que hace única a Cuenca.