Así lo ha explicado el Dr. Agustín Fraile, urólogo y responsable del servicio de Urología del centro, quien ha señalado que la mayoría de los hombres experimentará a lo largo de su vida síntomas urinarios de distinta intensidad y que, cuando estos afectan de forma significativa a la calidad de vida, la solución más eficaz suele ser el tratamiento quirúrgico.
La hiperplasia benigna de próstata provoca habitualmente dificultades para orinar debido al crecimiento natural de la glándula prostática, que termina comprimiendo la uretra. Este proceso, además, puede generar un deterioro progresivo de la vejiga, que pierde capacidad para contraerse correctamente y evacuar la orina.
Según el especialista, durante años la cirugía se consideraba la última alternativa debido a que las técnicas disponibles implicaban procedimientos más agresivos y tiempos de recuperación más largos. Sin embargo, la evolución de la tecnología ha cambiado este enfoque.
“Ahora sabemos que no es conveniente dejar evolucionar el proceso porque, si llegamos tarde a la cirugía, hay síntomas realmente molestos como levantarse varias veces por la noche, la urgencia para orinar o incluso pérdidas que no mejorarán tanto como si hubiéramos actuado antes”, ha explicado el Dr. Fraile.
Cirugía a través de la uretra
La intervención consiste en reducir el tamaño de la próstata retirando parte del tejido que obstruye el paso de la orina, lo que permite aumentar el calibre de la uretra y mejorar la capacidad de la vejiga.
Hasta hace algunos años, cuando el tejido prostático era de gran tamaño, era habitual recurrir a una cirugía abierta mediante una incisión por encima del pubis. Sin embargo, la incorporación del láser Holmium permite realizar la intervención por vía endoscópica a través de la uretra, evitando incisiones externas.
“Con el láser Holmium buscamos abandonar completamente la cirugía abierta y acceder a través de la uretra para retirar el tejido mediante esta tecnología”, ha indicado el urólogo.
Recuperación más rápida y menos secuelas
Entre las principales ventajas de esta técnica destacan la ausencia de heridas externas, una recuperación más rápida y una menor estancia hospitalaria. Al tratarse de una cirugía endoscópica, el procedimiento reduce significativamente las secuelas y facilita una reincorporación más temprana a la vida cotidiana.
Además, el especialista destaca que los pacientes suelen notar una mejoría en sus síntomas pocas horas después de la intervención, lo que repercute directamente en su calidad de vida.
La incorporación de esta tecnología sitúa al Hospital Recoletas de Cuenca entre los centros que utilizan técnicas urológicas avanzadas para el tratamiento de las patologías prostáticas más frecuentes.