El periodista y escritor conquense Raúl del Pozo, fallecido este lunes a los 89 años, dejó en 2017 un emotivo discurso en el Teatro Auditorio de Cuenca al recibir la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha, en el que reivindicó el valor universal de Castilla, la lengua española y los recuerdos de su infancia en la tierra que le vio nacer.
La muerte del periodista y escritor Raúl del Pozo ha traído de nuevo a la memoria uno de los momentos más significativos de su relación con su tierra natal: el discurso que pronunció en 2017 en el Teatro Auditorio de Cuenca, cuando recibió la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha durante el acto institucional del Día de la Región.
Aquel 31 de mayo, el periodista nacido en Mariana (Cuenca) agradeció el reconocimiento con un discurso cargado de referencias a su origen, a la cultura castellana y al papel universal de la lengua española.
Del Pozo recordó sus raíces conquenses y defendió la identidad abierta de la región, afirmando que Castilla-La Mancha es una tierra que “mira más allá de su ombligo”. En su intervención dejó una de las frases más recordadas de aquella jornada: “Castilla no es una región, sino un sueño, un lenguaje para toda la tierra”.
El columnista también subrayó el progreso experimentado por la región con la llegada de la democracia, destacando que Castilla-La Mancha “ha prosperado con la Democracia y ha conquistado el estado del Bienestar”. En ese contexto, defendió que la comunidad autónoma se encontraba “en la primera línea de la defensa de la Constitución, de la unidad y la igualdad de todos los españoles”.
Durante su intervención evocó también los cambios vividos en el territorio a lo largo de las últimas décadas, recordando la dureza de la vida rural que conoció en su infancia. “No se puede comparar esta meseta con aquella donde había pastores y gañanes que sobrevivían con un cacho de pan y una sardina; esto ha progresado de una manera asombrosa”, afirmó.
El periodista quiso además poner en valor la tradición cultural de Castilla-La Mancha, destacando la “pintura y literatura legendarias” que han surgido de esta tierra a lo largo de los siglos.
Con emoción, recordó los años de su niñez en los paisajes donde nace el río Júcar, un lugar que marcó su vida y su vocación. “Los que salimos de esta tierra siempre llevamos a nuestra Ítaca en la mente y nunca olvidamos los días heroicos de nuestra niñez”, señaló ante los asistentes.
Del Pozo aseguró que fue precisamente en esas montañas donde aprendió su oficio, y agradeció a su tierra el reconocimiento recibido, un galardón que en años anteriores había distinguido a personalidades como Pedro Almodóvar, Sara Montiel o Andrés Iniesta.
Aquel discurso en Cuenca dejó reflejada la profunda conexión del periodista con Castilla-La Mancha y con su paisaje cultural y humano. Hoy, tras su fallecimiento, aquellas palabras resuenan como el testimonio de un periodista que, a pesar de haber desarrollado su carrera en los principales medios nacionales, nunca dejó de reivindicar la tierra en la que comenzó su historia.