Bajo la dirección de Pablo Martínez Valiente, cerca de ochenta músicos ofrecieron una actuación de altísimo nivel artístico, manteniendo al auditorio cautivado durante toda la tarde-noche. El concierto destacó no solo por su calidad interpretativa, sino también por la incorporación de varios estrenos que enriquecieron el repertorio.
Entre las novedades figuraron “Ecos de Soledad”, de Andrés Rodríguez Carrasco, dedicada a la Soledad del Puente; “Luz Nazarena”, de Luis Miguel Pardo Mohorte; y “He aquí el Hijo del Hombre”, de Sergio Bascuñana Guerra, una de las piezas más aplaudidas de la noche. Esta última contó con la participación del Coro Vokalis Fémina, dirigido por Mª Jesús López Bermejo, ampliado con voces masculinas hasta alcanzar cerca de medio centenar de integrantes, además de las intervenciones solistas de Pablo Lluva Cuenca y Miki Power.
También destacó “Salve, Virgen de Valdeoña”, de David Guirado Gutiérrez, dedicada a la patrona de Salvacañete, así como la inclusión de dulzainas —hasta seis— acompañadas por percusión en la interpretación de “¡Oh, Bendita Estrella!”, de José Manuel Mena Hervás.
El repertorio se completó con marchas procesionales de gran tradición como “Virgen del Valle”, “La muerte no es el final”, “San Juan”, “Jerusalén”, “El Evangelista”, “Mater Mea”, “La Amargura con San Juan” y “Concha”, todas ellas dirigidas por Martínez Valiente.
Como broche, el concierto incluyó dos piezas fuera del ámbito procesional: “Las Hébridas”, de Mendelssohn, que abrió la velada, y el “Danzón nº 2”, de Arturo Márquez, que puso el cierre. Además, como primera obra extra, sonó “La Madrugá”, de Abel Moreno, en una emotiva combinación de música y luz que elevó aún más la experiencia.
La impecable labor del equipo técnico de luz y sonido del auditorio contribuyó al éxito de una cita que, por su calidad y emoción, quedará en el recuerdo de los asistentes. Una nueva demostración del alto nivel artístico de la Joven Orquesta de Cuenca, consolidada como uno de los referentes culturales de la ciudad.