La Procesión del Perdón volvió a llenar de emoción y multitud las calles de Cuenca en un Martes Santo marcado por la alta participación y la recuperación de su esencia más tradicional. Miles de nazarenos acompañaron un cortejo largo, intenso y lleno de momentos especiales que se prolongó hasta la madrugada.
El Martes Santo volvió a demostrar en Cuenca que la Procesión del Perdón es mucho más que un desfile: es una vivencia colectiva que se construye paso a paso entre nazarenos y público. Desde primeras horas de la tarde, las calles cercanas a El Salvador y San Felipe Neri empezaron a llenarse de túnicas, expectación y reencuentros, en un ambiente que anunciaba una jornada especial. A las 19:00 horas se abría el cortejo con Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli marcando el inicio de un recorrido que, desde el primer momento, evidenció una participación extraordinaria y una organización que, incluso con imprevistos, supo adaptarse con naturalidad.