El técnico comenzó felicitando al conjunto conquense por el triunfo y por su fortaleza como local, destacando la dificultad histórica de puntuar en Cuenca. “Aquí siempre es muy complicado superarles”, apuntó, en referencia a un encuentro que ambos equipos afrontaban como clave en sus respectivos objetivos.
Nolasco incidió en que el duelo estuvo marcado por las circunstancias, con sanciones disciplinarias y lesiones que alteraron el desarrollo del juego. En este sentido, subrayó especialmente el impacto de la lesión de Drasko en el eje defensivo: “Nuestra zona central era nuestra fortaleza, pero a partir de ahí hemos tenido muchas dificultades”.
El entrenador oscense explicó que la pérdida de consistencia en esa zona fue determinante, especialmente en la segunda mitad, cuando el BM Cuenca logró encontrar espacios con facilidad. A ello se sumó una actuación irregular en portería, otro de los aspectos que consideró fundamentales: “Hoy no ha tenido su día y eso es clave fuera de casa”.
Además, Nolasco destacó un parcial de 6-1 en contra que terminó por decantar el encuentro, en un momento en el que su equipo perdió el control pese a haber trabajado ese aspecto durante la semana. “Una cosa es entrenarlo y otra hacerlo aquí, con el condicionante del partido”, reconoció.
Pese al golpe, el técnico quiso lanzar un mensaje de ánimo de cara a la recta final de la temporada, en la que el Huesca continúa inmerso en la lucha por la permanencia. “¿Qué solución tenemos? Pelear”, afirmó, insistiendo en la necesidad de no dejarse afectar anímicamente y centrarse en los próximos compromisos.
Nolasco concluyó apelando a la unidad y al esfuerzo del grupo: “Tenemos partidos importantes por delante y hay que ir a ganarlos. Este ya no podemos cambiarlo, ahora toca seguir”.