Llegó el día. Porque todo llega cuando se persigue con fe. La Balompédica Conquense ya es, por méritos propios, equipo de playoff de ascenso. Lo logró en su fortín, cada vez más inexpugnable, celebrándolo junto a su fiel parroquia blanquinegra. Un premio al esfuerzo colectivo de muchos meses, no solo de los jugadores, sino de todas las personas que han empujado en la misma dirección por estos colores.
Los de Rober Gutiérrez salieron muy enchufados. El dominio del juego y la producción ofensiva fueron claramente de los locales desde los primeros compases. El Conquense se adueñó del balón, empujando cada vez más atrás a un Tenerife B que apenas logró inquietar la portería rival, en gran parte por la solidez defensiva liderada por un imperial Vique, cuyo gran momento de forma transmite seguridad a toda la zaga balompédica.
La primera gran oportunidad llegó pronto. En el minuto 7, Kain lo intentó con un remate que se marchó alto, preludio de la catarata de ocasiones que vendría después. Apenas tres minutos más tarde, Ale Sánchez tuvo un mano a mano que desbarató Sosa con una intervención de mucho mérito. El asedio continuaba y, en el 23, Álvaro Sánchez probó suerte desde la frontal, aunque sin éxito.
El gol se intuía y terminó llegando en el minuto 26. Tras un saque de córner, el “Killer” Álvaro Sánchez, siempre atento, apareció para mandar el balón al fondo de la red y desatar la alegría en La Fuensanta. Antes del descanso, el Conquense aún pudo ampliar la ventaja con una acción peligrosa de Herbert, pero el marcador ya no se movería.
Tras el paso por vestuarios, el partido perdió ritmo. El Conquense supo jugar con inteligencia, sin renunciar al ataque, pero controlando los tiempos y llevando el encuentro a su terreno. Con el marcador a favor, los blanquinegros gestionaron la ventaja con madurez.
Las ocasiones escasearon, aunque hubo una clara para cada equipo. La más peligrosa del Conquense llegó en el minuto 71, cuando Eghosa vio cómo su disparo era despejado bajo palos por la defensa visitante. El Tenerife B, por su parte, rozó el empate en el 82 con una ocasión de Jeny Hernández que puso el corazón en un puño a la grada.
En el tramo final, el Conquense supo nadar y guardar la ropa para amarrar tres puntos de oro que sellan matemáticamente el billete para el playoff de ascenso.
La Fuensanta ya sueña con la Primera RFEF. Y este Conquense invita a creer que el ascenso es posible.