La organización advierte de la especial vulnerabilidad de colectivos como las personas trabajadoras migrantes, que con frecuencia se ven obligadas a aceptar empleos precarios. A esta situación se suma el deterioro de la salud mental y unas condiciones laborales que, en muchos casos, dificultan el desarrollo de un proyecto de vida digno.
En este contexto, Cáritas refuerza su apuesta por el empleo y la formación como herramientas clave para la inclusión social. Durante el pasado año, su programa de Empleo y Formación acompañó a 744 personas, logrando que más de 150 accedieran a un contrato de trabajo. A través de iniciativas de Economía Solidaria, la entidad promueve un modelo que garantice igualdad de oportunidades y condiciones laborales dignas, apostando por trayectorias sostenibles y autónomas.
Dentro de este ámbito, Cáritas desarrolla un itinerario integral que abarca desde la acogida hasta la inserción laboral, pasando por la orientación, la formación y la intermediación. Este proceso se basa en un acompañamiento cercano y personalizado, situando a la persona como protagonista de su propio desarrollo.
En 2025, Cáritas Diocesana de Cuenca llevó a cabo seis acciones formativas, entre ellas cursos de competencias clave, atención sociosanitaria a personas dependientes, instalación y mantenimiento de placas fotovoltaicas, empleo doméstico o talleres de carpintería y reciclaje.
El perfil mayoritario de las personas participantes corresponde a mujeres mayores de 45 años, con bajo nivel formativo, siendo además superior el número de personas procedentes de países no comunitarios respecto a las nacionales. Muchas de ellas afrontan dificultades añadidas como la falta de competencias digitales, problemas de conciliación familiar, barreras idiomáticas o situaciones de vulnerabilidad económica, especialmente en el medio rural.
Para dar respuesta a esta realidad, Cáritas apuesta por una atención integral e individualizada, con metodologías prácticas que faciliten el aprendizaje y la superación de barreras hacia el empleo.
La entidad destinó en 2025 más de 400.000 euros a sus iniciativas de empleo y formación, contribuyendo no solo a mejorar la autoestima y el reconocimiento social de las personas participantes, sino también a su integración en el tejido económico.
Finalmente, Cáritas ha hecho un llamamiento a las fuerzas políticas para alcanzar acuerdos que sitúen la vida en el centro, y a las empresas para que refuercen su compromiso con la seguridad y la salud laboral. Bajo el lema “Ante la exclusión, proponemos fraternidad”, la organización reafirma su defensa de un trabajo digno como pilar fundamental para avanzar hacia una sociedad más equitativa.