Un total de 46 colectivos vecinales y plataformas ciudadanas han convocado este domingo una manifestación en Cuenca para mostrar su rechazo a las macrogranjas y a los proyectos de macroplantas de biogás y biometano en Castilla-La Mancha. La protesta partirá a las 11:30 horas desde el parking del Castillo hasta la Plaza Mayor, coincidiendo con la celebración del Día de Castilla-La Mancha en la capital conquense.
Un total de 46 colectivos vecinales y plataformas ciudadanas contrarias a las macrogranjas y a las macroplantas de biogás y biometano han convocado una manifestación este domingo en Cuenca para mostrar su rechazo al modelo de ganadería industrial y a la expansión de este tipo de instalaciones en Castilla-La Mancha. La protesta arrancará a las 11:30 horas desde el parking del Castillo y concluirá en la Plaza Mayor.
Los organizadores han denunciado que la Subdelegación del Gobierno en Cuenca no ha permitido que la movilización se acerque a las inmediaciones del Auditorio, lugar donde el Gobierno regional celebrará este año el acto institucional del Día de Castilla-La Mancha.
Las plataformas convocantes critican la apuesta del Ejecutivo autonómico por un modelo “altamente contaminante” que, aseguran, tiene graves consecuencias sobre el agua, la tierra y el aire, además de no contribuir a fijar población en el medio rural y haber provocado el retroceso de la ganadería tradicional.
Del mismo modo, rechazan el desarrollo de macroplantas de biometano que consideran “desproporcionadas” por el volumen de residuos que gestionarán. Según advierten, cada una de estas instalaciones recibirá de media unas 160.000 toneladas de residuos, principalmente purines, lo que a su juicio favorecerá la instalación de nuevas macrogranjas.
Actualmente, en Castilla-La Mancha hay 68 proyectos de macroplantas de biometano en tramitación, a los que se suman cuatro macroplantas de biogás ya en funcionamiento y que, según denuncian los colectivos, han generado múltiples quejas vecinales e incidentes.
Las plataformas sostienen además que el Gobierno regional pretende sacar adelante un Plan regional de Biometanización “diseñado a espaldas de la ciudadanía” y orientado, aseguran, a satisfacer los intereses del sector gasista. Critican igualmente que dicho plan haya sido elaborado por una empresa vinculada al sector y que no contemple límites de tamaño ni de procedencia de los residuos tratados.
Los convocantes también lamentan el “ninguneo” y la “falta de respeto” que, afirman, han sufrido por parte del Ejecutivo autonómico y de la Consejería de Desarrollo Sostenible, acusando al Gobierno regional de descalificar sus argumentos pese a reconocer públicamente algunas de sus preocupaciones.
En paralelo, denuncian que la nueva Ley de Inversiones Empresariales Estratégicas, actualmente en exposición pública, facilitará aún más la declaración como estratégicos de los proyectos de biometano en la región.
Otro de los aspectos que preocupa a estos colectivos es la reactivación de numerosos proyectos de macrogranjas porcinas cuya tramitación quedó paralizada durante la moratoria regional. Según señalan, son 61 proyectos repartidos en 43 municipios de las cinco provincias de Castilla-La Mancha y que, de ejecutarse, incrementarían el censo porcino regional en más de 362.000 cabezas, lo que supondría un aumento del 19% respecto a las cifras actuales.
Entre los proyectos citados se encuentra la macrogranja avícola proyectada en San Clemente, autorizada recientemente y que prevé albergar cerca de un millón de gallinas, convirtiéndose en la mayor de España, según denuncian los colectivos.
Las plataformas alertan además del problema de contaminación por nitratos en Castilla-La Mancha, recordando que el 47% de la superficie regional está declarada como zona vulnerable. Según los datos citados por los convocantes, 28 municipios no pueden consumir agua del grifo al superar los niveles máximos permitidos de nitratos y otros 104 son considerados puntos críticos.
Por todo ello, los colectivos convocantes rechazan un modelo que, aseguran, “sacrifica las zonas rurales”, pone en riesgo recursos esenciales como el agua y convierte el territorio “en un enorme vertedero destinado a albergar residuos e industrias que nadie quiere”