El presidente en funciones de la Diputación Provincial y alcalde de Cuenca, Juan Ávila, ha participado esta tarde junto al diputado de Cultura y Deportes, Santiago Vieco, y el numeroso público asistente en la presentación del libro “Cuenca, Pueblo a Pueblo” del escritor e historiador Miguel Romero. Una publicación realizada con el objetivo de unir en un trabajo todos y cada uno de los municipios que actualmente tiene nuestra provincia, realizando una breve semblanza de cada uno de ellos, donde la historia, las costumbres, la naturaleza, su arquitectura y sus tradiciones queden reflejadas.
Con ello, se ha pretendido realizar un pequeño homenaje a la democracia municipal, a sus alcaldes y alcaldesas, así como a las corporaciones locales, por ese papel decisivo que han realizado y realizan para que nuestra sociedad pueda mantener y defender las libertades democráticas en una sociedad volcada al progreso por medio del desarrollo cultural y económico.
Es un nomenclator de los 238 municipios y 2 EATIM que en este 2011 conforman la extensa provincia de Cuenca, geográficamente hablando y no tanto demográficamente, pero que aglutina una riqueza natural y patrimonial digna de ser reconocida y alabada. Es un trabajo serio y riguroso, exclusivo si cabe, pues desde hace mucho tiempo no se había realizado un trabajo como éste, intentando sintetizar en dos páginas por municipio, una semblanza que abarque tanto contenido.
Cierto es, que hay lugares con mucha historia, mucha de ella bien documentada, con bastante riqueza patrimonial y un fondo tradicional de enorme trascendencia, pero cierto es, también, que otros muchos carecen de ese poso documental que les podría permitir conocer mejor su pasado histórico, su riqueza folclórica o costumbrista, y que ha llevado a su autor a realizar un esfuerzo tremendo para conseguir cumplir con ese loable objetivo de aportar una semblanza digna y aceptable.
Al contenido narrativo, si cabe con cierto lirismo poético en muchas de sus descripciones, algo propio del autor del trabajo, hay que añadirle el complemento gráfico, que ha pretendido ser –no en belleza fotográfica o artística como otros muchos trabajos- sino de aportación rica e institucional, al insertar, por primera vez en un trabajo editado sobre la provincia, el escudo oficial de aquellos municipios o localidades que ya lo tienen aprobado facilitando incluso a sus vecinos ese conocimiento, a veces, desconocido.
En aquellos otros, cerca de setenta, que no tienen aún oficializado ese escudo que le da la carga referencial de su pasado histórico, se ha insertado la fotografía de su Ayuntamiento o Casa Consistorial –unas de traza muy bella y otras, menos-, pero que de una u otra manera, representa el homenaje al sentido municipal y democrático que pretende este proyecto.
De inicio, una introducción histórica intenta, en breve apunte, advertir a los lectores de ese conocimiento histórico de un pasado en su origen o conversión, analizando la Baja Edad Media y la Edad Moderna, momentos claves en su nacimiento como núcleos de población. Junto a ello, mapas de elaboración propia y otros, de resalte documental, para recomponer un trabajo completo y riguroso elaborado con la ayuda de fotógrafos como Manuel Pinedo, Goliardo o el propio Miguel Romero.