Cuenca

La Catedral de Cuenca celebra el Día Internacional de los Museos con una jornada de puertas abiertas

Redacción | Jueves 17 de mayo de 2012

Será mañana viernes, día 18 de mayo y ya podrán contemplarse en la Capilla de los Caballeros las obras restauradas ‘La Adoración de los Magos’ y ‘la Piedad’, del pintor Fernando Yáñez, una vez que han regresado de la Exposición ‘Da Vinci. El Genio’ en Madrid.

El viernes, 18 de mayo, en horario de 10:00 a 13:00 horas y de 16:00 a 18:00 horas, la Catedral de Cuenca abrirá sus puertas gratuitamente al visitante para celebrar el Día Internacional de los Museos.





Además de la visita a la Catedral podrá contemplarse en la Capilla de los Caballeros las magníficas obras, recientemente restauradas,  ‘La Adoración de los Magos’ y ‘La Piedad’ de Fernando Yañez de Almedina quien está considerado por muchos historiadores como el pintor español más importante del Renacimiento. Le encargaron estas obras los hermanos don Luis y don Gómez Carrillo de Albornoz, con el fin de presidir y ornamentar los altares funerarios en que ambos se encuentran enterrados, dentro de la capilla de sus antepasados. La puesta en valor de estas pinturas las llevó a cabo durante varios meses del veranos pasado el restaurador Luis Priego, ayudado por su equipo de colaboradores. La restauración fue producto de un convenio firmado entre el Obispado de Cuenca y la empresa pública Canal de Isabel II de Madrid, que financió los trabajos.

El resultado de la puesta en valor de ambas pinturas puede contemplarse ya en la Catedral de Cuenca, una vez han regresado de la Exposición ‘Da Vinci. El Genio’. Representa un verdadero descubrimiento estético admirar la Adoración de los Magos y la Piedad tras ser eliminada la suciedad del tiempo, así como determinados repintes que distorsionaban su belleza. Incorporan además el atractivo añadido de mantener lo que pocas pinturas antiguas han conseguido: los magníficos marcos platerescos originales, labrados en la madera por el hábil entallador Antonio Flórez. La Adoración de los Magos es la que ha llegado hasta nosotros en mejor estado, y por tal causa pueden singularizarse en ella algunos comentarios. Fernando Yáñez alcanzó con esta obra un grado de refinamiento técnico y conceptual pocas veces igualado a lo largo de su carrera, y dejó una de las piezas en verdad capitales de toda la pintura española del siglo XVI.

Encargada para adornar el altar funerario de don Luis Carrillo de Albornoz, cabeza en ese momento del linaje, el artista la concibió como si en realidad estuviera destinada a ser expuesta en el salón más noble de la casa palacio de los Carrillo, en la placeta que de esa familia tomó el nombre, la del Escardillo. La pintó como una pieza de caballete que puede resistir la observación más próxima, hasta con lupa, con sentido aristocrático y todo el esmero posible. Así es como puede comprobarse la factura perfecta, el sabio empleo del claroscuro, los destellos de la luz en las ricas vestimentas de los Magos, el refinamiento del colorido que incluye el empleo del carísimo lapislázuli y, entre otros muchos logros, cómo Yáñez perfila una a una las hebras de hilo de las mangas, cuando el destino del cuadro era una capilla de luz penumbrosa. La Piedad y la Adoración de los Magos se convierten, a partir de ahora, en dos obras maestras de la Catedral de Cuenca que tanto los conquenses como los visitantes deben conocer. Y en el caso concreto de la Adoración de los Magos, se transfigura posiblemente en la joya pictórica de todo el patrimonio artístico de la diócesis.