El responsable del área de educación de Izquierda Unida en la Provincia de Cuenca, Jacobo Medianero, ha valorado esta mañana la decisión del gobierno regional de acabar con las aulas unitarias con menos de 10 alumnos y alumnas. Una decisión que, en realidad, era más que previsible al acabar con el Artículo 128.3 que obligaba a mantenerlas abiertas siempre que hubiera más de cuatro alumnos.
Lo más bochornoso es que un nuevo recorte cuya única finalidad y motivación ha sido y es seguir ahorrando dinero a costa de empobrecer la educación, quieran disfrazarla de mejora para la enseñanza. La finalidad es clara y no es otra que amortizar puestos de trabajo agrupando a más alumnos en las aulas (siguiendo así el camino marcado por el gobierno central que obliga a aumentar las ratios en la ESO). Si el gobierno regional tiene tan claro que es una desigualdad manifiesta asistir a estas aulas (mostrando, una vez más, un tremendo desconocimiento del trabajo que en ellas se realiza) debería haber cerrado todos los CRA porque seguirán compartiendo clases alumnos y alumnas de distintas edades.
Este nuevo recorte se une a la larga lista, que en Castilla La Mancha comenzáramos a escribir el septiembre pasado, de despropósitos contra la educación, en primer y principal lugar, y contra los profesionales de la misma. Además debemos unirlo al tijeretazo de 3.000 millones de euros que el Gobierno Central (también del PP) ha asestado hoy a la educación (con aumento de horas lectivas, más alumnado por clase, etc.…)
Por último, destacar que estas aulas, además, servían para fijar población a municipios de pequeño tamaño. Hoy los niños y niñas conquenses tendrán que madrugar más para coger un autobús y desplazarse a un núcleo de población mayor. A todo esto hay que añadir que el PP vuelve a fijarse en Cuenca pero, como en el caso del ATC, no para mejorar la calidad de la ciudadanía conquense, sino para hacer recaer sobre ella gran parte de este recorte.