Cuando hace ahora diez años decidimos enviar a nuestro hijo Javier al Instituto Hervas y Panduro siguiendo los consejos de nuestro buen amigo y profesor Felipe, rompimos la costumbre, antes norma, de asignar a los alumnos del colegio del barrio Fuente del Oro a otros centros de enseñanza de la zona.
Ha pasado el tiempo y hoy se despide del centro nuestra hija menor Sofía, para iniciar el próximo año sus estudios universitarios. Estamos viviendo épocas de turbulencias que afectan a la credibilidad de las instituciones y quiebran la confianza en el sistema de enseñanza; por ello aunque lo hemos hecho transmitido a su Director, quiero desde esta página pública resaltar la profesionalidad de este equipo y hacer extensivo mi agradecimiento y el de mi esposo al equipo directivo, a los profesores y a todo el personal de administración y servicios del Instituto Hervas por su dedicación, interés, esfuerzo y amabilidad con los que han tratado a nuestros hijos y hemos sido tratados en las visitas y reuniones en el centro.
Gracias a ellos, en estos años nuestros hijos han vivido experiencias inolvidables con las actividades del centro y han obtenido una formación que les permitirá seguir con sus estudios.
Siempre os recordaremos con cariño. Gracias.
María Jesús Buendía