Para los republicanos y para la gente de bien, la fecha del 18 de julio no tiene nada que conmemorar pero si mucho que recordar. Hace 76 años que en aquel 18 de julio se inició un golpe de Estado sangriento que terminó con el proyecto más esperanzador y liberador de nuestra historia, el de la Segunda República.
A esa época de esperanza y emancipación frustrada, siguió una de las peores etapas de nuestra historia: la de un verdadero genocidio social y político de las clases trabajadoras y mas ilustradas de nuestro país a cargo de un conglomerado de fascistas, fanáticos religiosos, señoritos, y caciques, sirviéndose de un ejército que traicionó a la patria para ser utilizado por las oligarquías de siempre, con la bendición y la ayuda de la Iglesia Católica. El franquismo que aniquiló a la España libre y toda su inmensa capacidad de autoorganización política concentrada en la Republica, levantó su régimen sobre tres pilares: Iglesia, ejército y capital.
Terminada aquella dictadura de venganza y represión, su sombra continúa prolongándose sobre el presente.
La represión fascista fue acompañada de una masiva y deliberada educación de las masas populares en la sumisión, cuyo precio pagamos hoy en la despolitización y falta de virtud pública cívica y menosprecio por todo lo publico, lo que es de todos; en donde o bien se entra a saco para beneficio privado o para aniquilarlo a base de recortes y desmantelamientos sucesivos.
La sombra continúa prolongándose hoy también y es la que proyectan los pilares intactos de aquel poder social: la banca, el capital corporativo, la iglesia, la oligarquía financiera. Si entonces esos poderes se hicieron represivos y sanguinarios, hoy, en lo que estamos llamando crisis adoptan una nueva insolencia. Esta sombra tiene hoy la forma de un lucro especulador y enriquecimiento desigual y que pretende ser y desarrollarse sin regulación alguna. Es la oligarquía que tras provocar la ruina de todos -menos la suya propia- se lanza ahora a desmantelar los derechos que las clases trabajadoras han conseguido tras años de sacrificio, lucha social y política y ejercicio de un compromiso ciudadano preocupado por la suerte de todos.
Como aquella represión vengativa, su sombra de hoy, pretende reprimir a aquellos que la oligarquía considera que han traspasado las soberbias fronteras de su exclusivo privilegio, bienestar y riqueza, cuando para las clases subalternas no es más que querer vivir con dignidad y derechos.
A aquel 18 de julio de sangre que quiere prolongarse en nuevas formas de sumisión, debe dársele una primera respuesta en este 19 de julio. Los republicanos llamamos a todos a movilizarnos y a unirnos a la llamada de los sindicatos y demás fuerzas y colectivos sociales en esta jornada para que el movimiento sea masivo.
Que vuelva a oírse la fraternidad republicana. ¡ Todos a la calle ¡. ¡Viva la República!
Ciudadanos por la Repúblic” de Cuenca