Con la coronación de las damas y de la reina de las ferias y fiestas de San Julián 2012 y el pregón a cargo del triatleta conquense Josemi Pérez arrancan las ferias y fiestas de 2012.
Numerosos conquenses se desplazaban ayer a las nueve de la noche al Parque de San Julián para asistir a la imposición de bandas a la Reina y a las Damas de Honor de las Fiestas de la ciudad y el posterior pregón de Josemi Pérez.
Pérez relazo un pregón sencillo pero muy sentido, emotivo y reivindicativo, pidiendo a todos los políticos y representantes institucionales, que luchen, porque esta ciudad merece mucho la pena y que de una vez por todas de nuestras bocas desaparezca la famosa frase “tenemos lo que nos merecemos” y abandonen el famoso “ea”.
Además Josemi mostro en su pregón el orgullo de ser conquense y el amor que tiene por la ciudad, recordando como paso sus años de juventud en Cuenca.
Tras la pregonera tomó la palabra el alcalde de Cuenca, Juan Ávila, que aseguró que el Ayuntamiento de Cuenca ha hecho un esfuerzo muy importante para elaborar un programa de actividades, agradeciendo además a todos los trabajadores del Ayuntamiento por su trabajo durante estos días de feria, así mismo Ávila quiso invitar a todos los conquenses que participen lo máximo posible en todas las actividades que desde la concejalía de festejos se han programado para estas ferias.
Durante este acto también tuvo lugar la proclamación de la Reina y las Damas de Honor de la Feria y Fiestas de San Julián 2012, Laura Gaspar Carretero, representante del barrio de Las Quinientas que recibió la corona de la Reina saliente, Alicia Martínez, y la banda de manos del alcalde de la ciudad.
Multitud de conquenses, entre ellos numerosas autoridades y representantes de las Asociaciones de vecinos, alcaldes pedáneos, agentes sociales, etc. se dieron cita en el Parque de San Julián para asistir el acto inaugural de las Feria y Fiestas de San Julián, que fue conducido por el periodista Álvaro Velayos.
Así fue el pregón de Josemi Pérez
Buenas noches:
Excelentísimo alcalde, miembros de la corporación municipal, representantes de la oposición en el Ayuntamiento.
Representantes de Diputación, Gobierno Regional.
Reina y damas de las fiestas que represantáis con vuestra belleza y buen hacer a los barrios que bañan esta hermosa ciudad.
Conquenses y visitantes que habéis venido a presenciar el pregón esta noche.
Esta noche el que os habla desde aquí arriba no lo hace como un pregonero, ni como un deportista de cierto nivel, os habla como un conquense más, un conquense de corazón, pero antes de empezar dejarme unos segundos para dar las gracias a Don Juan Ávila por esa llamada a mediados de julio para darme la noticia de ser pregonero de estas fiestas, y a la corporación municipal por haber pensado en mí para tal honor.
Os pido a todos los aquí presentes disculpas por si no estoy a la altura, ya que este no es mi hábitat natural, no veo agua, ni bicis. Y espero no defraudaros.
Estamos en una nueva noche de agosto para dar comienzo a la festividad de nuestro patrón San Julián, una fiesta donde personas de todas las edades tienen cabida y donde la ilusión y la diversión recorre y desborda las distintas calles de nuestra ciudad.
Una celebración que nos han transmitido nuestros mayores, esas personas que cuidaron y dieron la grandeza a las tradiciones que ahora la disfrutamos nosotros.
Un día de estos duros que tenemos los deportistas, fui a visitar a mi abuela para que me subiera la moral porque siempre me ve el más alto y guapo. En ese momento, me vino una pregunta a la cabeza, ¿Cómo serían las fiestas en aquella época o como se divertían?
Todo en la vida esta sujeto a cambios y ya en mi época los he notado, y todo lo que me han contado, es demasiado largo para ponerlo en un pregón. Pero, a nivel más íntimo, desde aquí invito a nuestros mayores a que mantengan vivos sus recuerdos contándolos a sus nietos e hijos, por que ellos han sido la esencia de esta ciudad que ahora tenemos, gracias abuelas y abuelos.
Mi relación con esta fiesta comienza desde mi nacimiento, pues mi madre me ha contado que el día que me dio a luz, -la pobre por aquel momento no sabía la que le había caído encima-, que cuando cayó la noche vio los fuegos artificiales desde la habitación de el hospital, nuestro hospital, unos de los corazones de nuestra ciudad y su segunda casa.
Tal vez desde aquel momento vieron mis padres la importancia de transmitir los valores de esta ciudad y de nuestras fiestas a sus hijos, y desde siempre mi hermano y yo hemos vivido con intensidad y emoción las distintas celebraciones de la ciudad.
Mi juventud me hace tener los recuerdos de San Julián frescos en mi memoria, y, como dije anteriormente, lo que me gusta de esta fiesta es que para cada edad tiene su momento de ilusión. (Cuántos recuerdos pasaban por mi cabeza mientras pensaba o escribía este pregón, y de la mayoría era inevitable esbozar una pequeña sonrisa).
Siempre quedará en mi memoria mi primer concierto al que acudí con mi padre, o las primeras veces que bajaba a la feria cuando eras un inocente chaval. Me faltarían palabras para expresar la emoción que sentí en aquellos momentos. Pero hay tantos y tantos instantes que merecen la pena destacar, que os aburriría con ellos. Pero lo mejor de todo es que todavía hay momentos especiales que tienen que llegar, y llegarán.
Verme aquí en este parque que tan simbólico ha sido para las fiestas me hace recordar las marionetas que tanto me hacían vibrar o el concurso de figuras de arena, cuánto artista había con un material tan sencillo, o las actividades que se organizaban en el parque de Santa Ana.
Pero claro, al hablar de la fiesta de San Julián es inevitable que nuestro recuerdo se dirija hacia el recinto ferial, donde la ilusión y ese cosquilleo de nervios que recorren el estómago se desborda, donde sonidos y luces se cuelan por la mirada atónica de cada niño de esta ciudad que baja por primera vez, ¡qué recuerdos!.
O mis cumpleaños, cuántos cumpleaños celebrados en nuestra playa artificial que tenían su momento álgido cuando llegábamos a la feria, aunque como buenos niños a veces había que hacer alguna parada técnica en casa de algún amigo porque alguno solía acabar en el río.
Y siguen pasando los años y vas creciendo, tus inquietudes cambian, pero la fiesta también lo hace contigo y las actividades se adaptan a ti para que no te desintoxiques de San Julián nunca: deportes, conciertos, actos culturales, la fiesta te sigue llamando y tú que todavía guardas algo de la ilusión que de pequeño desbordabas, escuchas esa llamada y sigues disfrutando de ella.
Ir a los festejos taurinos con mi tía, o intentar participar en las actividades deportivas, disfrutar de los conciertos, son ahora la llamada que recibo de San Julián cuando mi actividad profesional me lo permite, y os aseguro que no se pasa bien estar fuera de Cuenca cuando sabes que la ciudad está de fiesta, sea la que sea.
Pero todo esto pasa en el marco incomparable de Cuenca, mi ciudad, la ciudad que llevo dentro de mi corazón y que siento con orgullo cada vez que pronuncio su nombre cuando me preguntan de donde soy. Una ciudad que me ha dado lo mejor de ella para mi día a día en la vida, enseñándome que debo luchar y tener la cabeza bien alta, porque aquí no se nos ponen las cosas fáciles.
Esta ciudad es peculiar, tanto para lo bueno como para lo malo, y me da pena ver, como mi generación, anteriores y posteriores se tienen que ir fuera de ella por no encontrar su futuro. Porque esta ciudad seguirá cuando nosotros no estemos y debemos de luchar por su futuro, y que nuestros descendientes sientan esta gran ciudad como la sentimos nosotros.
Por ello pido a políticos y representantes institucionales, que luchéis, porque esta ciudad merece mucho la pena y que de una vez por todas de nuestras bocas desaparezca la famosa frase “TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS” o el famoso “ea”.
Yo no quiero conformarme, porque aquí está mi vida y esta ciudad me lo ha dado todo. Habré visto playas en los confines del mundo que se perdían en la lejanía de mi vista, rincones por Sudamérica donde los paisajes hipnotizaban mi mirada, o grandes ciudades a nivel mundial que me abrían sus puertas a la vez que lo hacía mi boca ante el asombro que despertaban.
Pero, después de cada viaje, y tal vez debido al cansancio y al estrés producido por las competiciones, cuando Cuenca asomaba ante mis ojos bajando Cabrejas no podía evitar sonreír o incluso soltar alguna lágrima de añoranza, por que ésa es nuestra ciudad, la que siempre está conmigo en un día de esos donde la soledad me acompaña en el entrenamiento.
Me encanta entrenar por Cuenca. Mientras las zancadas o pedaladas se acompasan con mi respiración, intento fijar mi vista en un punto mágico de los que tantos tiene nuestra ciudad y nos los regala para que todo se olvide. Y que piense en lo realmente importante, en mi familia, en ti y la gente que siempre me ha apoyado, gracias Cuenca por dejarme formar parte de tu gran familia.
Por último, pediros un favor, gracias a la tele y a la prensa me habéis valorado, o sobrevalorado a mi entender, en mi faceta profesional, que estos medios no os cieguen porque tenemos olimpiadas a diario, cada uno de nosotros tenemos la nuestra particular o la gente que nos rodea, unas olimpiadas anónimas que por desgracia en esta época que corre nos toca participar más de lo que nos gustaría, y donde a los que les toca participar no ganan medallas, ni salen en los medios.
Cada uno tendrá su olimpiada particular, solo deciros que para mi sois los verdaderos campeones porque habéis hecho lo que hacemos los deportistas intentar superaros y luchar, somos una gran ciudad y debemos demostrar que nuestra gente no estará sola en su particular olimpiada.
Espero que ayudéis a esa gente que, por experiencia propia os digo, que tal vez cuando menos se pida la ayuda es cuando más se necesite para que se gane la particular medalla de oro, a todos los que estáis en vuestras particulares olimpiadas os animo a seguir luchando.
Para despedirme, pediros a los conquenses y visitantes, que aunque nos anuncien las ferias de San Julián 2012 como las más austeras de los últimos años, no sean austeras en ilusión y disfrutemos más de ellas que nunca, porque ver la cara de ilusión de los niños, no se paga con dinero.
GRACIAS POR VUESTRA ATENCIÓN Y COMO NO, ¡¡¡¡¡VIVA CUENCA Y VIVA SAN JULIAN!!!!!!!