Provincia

ACUTRANS se opone al cobro de peajes en la red de autovías del estado

Redacción | Miércoles 03 de octubre de 2012

La Asociación Provincial de Empresarios de Transporte de Mercancías por Carretera de Cuenca señala que esta medida castigaría un poco más su sector e iría en contra de la competitividad de la economía española, pues redundaría negativamente en el consumo.






La Asociación Provincial de Empresarios de Transportes de Mercancías por Carretera de Cuenca se opone tajantemente, al igual que lo ha hecho la Confederación Española de Transporte de Mercancías, al cobro de peajes por el uso de la red de autovías del Estado.

Desde ACUTRANS tienen claro que este hecho tendría unos efectos tremendamente negativos para su sector en particular, pero también para la economía española en general, porque encarecería el precio de los productos.

La organización sectorial integrada en CEOE CEPYME Cuenca denuncia que esta propuesta sería un nuevo castigo para los transportistas, unas empresas que señalan que ya cubren sobradamente los costes externos y de infraestructuras que generan.

Igualmente avisan que sería el toque de gracia a un sector que desde hace cinco años ha visto desaparecer 20.000 empresas con la destrucción de más de 60.000 puestos de trabajo, pese a que se trata de una pieza clave del desarrollo de nuestro país porque desplaza el 85% de los productos que consumimos cada día.

 

Resta competitividad

ACUTRANS asegura que la implantación de nuevos peajes tendría efectos negativos inmediatos en la competitividad de toda la economía española, pues encarecería el precio de todos los productos, reduciendo posiblemente un consumo de por sí muy castigado.

Asimismo, la situación periférica de España, si se añaden estas tasas, provocaría un descenso de las exportaciones, otra de las vías de escape que está encontrando nuestro país en la situación de crisis actual.


Por otro lado, la Asociación Provincial de Empresarios de Transportes de Mercancías por Carretera de Cuenca avisa de que se tratará de una medida inflacionista, que perjudicará de manera negativa al consumidor final, reduciendo su poder adquisitivo.

Así, recuerdan que se minará todavía más la producción y el consumo, que se antojan imprescindibles para que este sector, y el país en general, puedan salvar la dura crisis en la que se encuentran.