Ana Torrent interpreta en el teatro al célebre personaje de Gustave Flaubert, una mujer infeliz en su aburguesada vida familiar que decide romper con lo establecido y lanzarse a la búsqueda de nuevas experiencias sexuales, adentrándose sin darse cuenta en el camino hacia su destrucción.
El Teatro Auditorio de Cuenca acoge este jueves 29 de noviembre, a las 20,30 horas, la versión teatral de Madame Bovary, de Gustave Flaubert, adaptación a cargo de Emilio Hernández dirigida por Magüi Mira. La actriz Ana Torrent (El espíritu de la colmena, Cría cuervos, Yoyes, Tesis) interpreta al célebre personaje en su vuelta al teatro tras once años alejada de las tablas escénicas.
Torrent es quien encarna a Emma Bovary, una mujer que se aburre en la vida y para la que su matrimonio con un médico que le provee del dinero que necesita no es suficiente para ser feliz por lo que, alimentada por su imaginación desbocada y su pasión por la lectura, se anima a romper con lo establecido y lanzarse a la aventura en busca de la pasión, tomando para ello un camino errado que desembocará en la autodestrucción.
A Torrent le acompañan Juan Fernández (Carlos Bovary), conocido por su papel del Conde de Lizana en la serie Águila Roja; Armando del Río (Rodolfo), uno de los policías de Sin tetas no hay paraíso; y Fernando Ramallo (León), actor en filmes como Kamprack, La buena vida o El corazón del guerrero.
Madame Bovary
El escándalo saltó en la sociedad francesa de mediados del siglo XIX cuando Gustave Flaubert (1821-1880) dio a conocer la novela Madame Bovary, publicada inicialmente por entregas en el periódico La Revue de París entre el 1 de octubre y el 15 de diciembre de 1856: su protagonista, una mujer adúltera, no fue bien recibida por una parte de la burguesía de la época, la más conservadora, que entendía que la mujer no tenía derecho a gozar del sexo sin penalizaciones morales ni a cuestionar el matrimonio y que no estaba dispuesta a aceptar una conducta así ni en la literatura. El rechazo fue tal que llevó a Flaubert a los tribunales, acusado de inmoralidad. La justicia, no obstante, le declaró inocente, y Madame Bovary no tardó en convertirse en uno de los personajes más importantes de la literatura universal, a quien Ortega y Gasset definió como “un Don Quijote con faldas y un mínimo de tragedia sobre el alma”.
Emma y su pasión por el sexo
Con versión de Emilio Hernández, esta obra que le abre la puerta al erotismo para resaltar la pasión por el sexo de su protagonista, está dividida en diez momentos clave en la vida de Madame Bobary los cuales permiten conocer su búsqueda incesante del placer, su gusto tanto por el sexo como por el dinero.
“Toda la sensualidad y el erotismo presente en la escritura de Flaubert se hacen patentes en la función a través del habla, las respiraciones, el susurro, el movimiento...”, asegura Magüi Mira, actriz además de directora para quien Madame Bovary habla, sobre todo, “de la insatisfacción personal en que muchos vivimos. Madame Bovary soy yo, decía Flaubert, pero lo somos todos”.
Durante la aproximadamente hora y cuarenta minutos que dura la función, la cual intercala diálogos con pensamientos recitados, al modo de monólogos interiores, los espectadores conocerán las contrariedades de una mujer que lo mismo puede parecer maravillosa que dura, cruel, fría y mentirosa, sentirse desesperada que reír a carcajadas, mostrarse dulce que perversa, todo lo cual es fruto de la citada insatisfacción vital, de no sentirse libre en un mundo en el que los hombres sí lo son.
“¿Quién no se levanta de la cama una buena mañana y piensa qué asco de vida y, en vez de trabajar para cambiarla, quema sus naves para escapar de ella?”, se pregunta la directora de la obra, cuyo trabajo ha sido muy alabado por el conocido periodista Luis María Anson, para quien Magüi Mira “ha entendido a fondo a Emma, la mujer asfixiada por el clima social del siglo XIX, casi irrespirable y que sola, insatisfecha, camina paso a paso hacia el suicidio”. Anson destaca asimismo la actuación de Juan Fernández, “espléndido en su difícil personaje de Carlos Bovary, el médico de cuerpos y almas”, y apunta que Ana Torrent “supera el desafío del teatro, incluso en la expresión corporal, sin perder esa mirada abisal que la ha convertido en una de las mujeres más interesantes que he conocido”.