La Asociación Cultural Urcela ha celebrado el día de la mujer trabajadora con una conferencia que ha impartido el abogado y cervantista, D. Ángel Sepúlveda Madero, que deleitó a un grupo de ucleseños con la charla: “El Quijote, la mujer y el amor”, en este acto estuvieron presentes miembros de dicha asociación.
Presentó el acto Marimar Martínez, presidenta de la asociación, que comenzó diciendo que aunque la conferencia se hace con motivo del día de la mujer trabajadora, ese día son los 365 días del año. Destacó a continuación, que un hombre como Ángel Sepúlveda sabe muy bien de la importancia de la mujer y del amor, por propia experiencia. Agradeció su presencia desinteresada en Uclés, así como su interés por el estudio no sólo de El Quijote, sino de la historia de nuestra tierra y en especial la de comarca de La Mancha.
A continuación Ana Mª Gálvez, presentó al conferenciante, al que conocía por su trabajo “El lugar de La Mancha, la Puebla de Almoradiel”, donde D. Ángel argumenta que el lugar de La Mancha al que se refería Cervantes, es La Puebla de Almoradiel, pueblo en el que nació en 1921, nada más y nada menos que hace 91 años. Se conocieron hace aproximadamente hace un año, con motivo de una visita a Uclés, en la que buscaba información sobre datos históricos, y se ofreció para colaborar con este colectivo que trabaja por la cultura y el patrimonio de Uclés.
Ángel Sepúlveda vive en Quintanar de la Orden desde que tenía 3 años, donde contrajo matrimonio con Dª Carmen Nieto Martín de Nicolás, fruto del cual son esos cinco hijos y diez nietos; y que como no podía ser menos lo acompañó en este acto. Desde 1960 y durante tres años fue alcalde de Quintanar, consiguiendo para su pueblo el primer premio de embellecimiento de los pueblos de la provincia de Toledo, además remodeló el alumbrado en diversas zonas de la localidad, aunque lo más importante para él, fue “el alumbramiento de aguas para abastecimiento público”, algo de lo que él se siente muy orgulloso, dado que Quintanar sufría un grave problema de abastecimiento de agua potable.
Comenzó su conferencia dando las gracias a la asociación y a las personas presentes, entre ellas al alcalde de Uclés, Ángel García. Destacó que El Quijote es el libro más leído después de la Biblia, y se definió a sí mismo como “un caballero andante de 91 años que viene a hablaros del amor…, porque la mujer es amor.”
A continuación argumentó que La Puebla de Almoradiel es “un lugar de La Mancha”, argumentos que ha resumido en 35 puntos, con los que pretende demostrarlo. Después se centró en la figura de Don Quijote, personaje definido como “loco, ridículo o disparatado”, un hombre maduro de 50 años, alto, seco, enjuto de rostro, madrugador, que leyendo libros de caballería había perdido el juicio.
Una a una nos habló de las mujeres que aparecen en su libro, en primer lugar las dos primeras mujeres que aparecen, la sobrina y el ama. “El ama” era el alma de una casa, hacía de todo, de madre, cuidaba del viejo, ponía la comida, porque ama, “viene de amar, esas mujeres que por amor se entregan al prójimo, que no son sirvientas, son mucho más nobles, que las propias señoras.”
Continuó con la mujer de Sancho, Teresa Panza, la mujer sumisa, la mujer que acata a su marido, que representa a la mujer común, a esas esposas y madres, que han garantizado la continuidad de la vida. Teresa procura retener a Sancho Panza y que no salga a correr aventuras con Don Quijote, pero una vez que se marcha dice “os digo que hagáis lo que os diere la gana, o lo que os diere gusto, que con esta carga nacemos las mujeres, de estar obedientes a sus maridos aunque sean unos porros”. Recordó a Sanchica, su hija, a la Duquesa, y a Doña Molinera, destacando la importancia de los molinos de agua, porque próximos a la Puebla hay 16 molinos. En su infancia con su abuelo, de profesión molinero, iba a coger gusanos para pescar en el río; o cuando en su juventud las mozas iban a lavar y los mozos se acercaban para verlas. En su pueblo las mozas casaderas, sino van al pocillo no se enamoran, “camino del pocillo se hacen las bodas”.
Porque el agua juega un papel importante en la obra de Cervantes, el amor de Don Quijote “era como una corriente de agua limpia, que corre bajo la tierra como este Guadiana que tenemos, hasta que alumbra y se hace de nuevo manantial; así es el amor de Don Quijote por Dulcinea”.
Pero como buen caballero andante tiene que tener un amor, necesita una dama, y entonces buscando la dama de quien enamorarse “dio pensar que en un lugar cerca del suyo, vivía una moza labradora, de muy buen parecer, de la que en tiempos anduvo enamorado, aunque ella jamás lo supo, ni se dio cata de ello. Se llamaba Aldonza Lorenzo, Dulcinea de El Toboso”.
También nos contó la llegada de Don Quijote a la venta donde será armado caballero, y cómo lo reciben dos prostitutas, y la atención y delicadeza con que lo tratan, y a las que agradece el favor recibido, y cómo las ensalza.
Enamorado de su Tierra Manchega, nos recitó fragmentos del Quijote, y poemas que recordaba desde niño, destacando siempre que Quintanar fue cuna de hidalgos, Miguel Esteban, cuna de los Villaseñores, y El Toboso la cuna de la sin par Dulcinea. Para concluir Ángel Sepúlveda nos declamó una poesía que comienza así: “Llanura gris de La Mancha, sin más limites que el cielo, campos, vides, olivares alineados, verdinegros y un molino que la guarda,…
Al término del acto recordamos los lazos que lo unen con Uclés, Dª Consuelo Madero, farmacéutica de Uclés, ejemplo de lo que es una mujer trabajadora que al finalizar la guerra civil estudió en la universidad cuando aún era un mundo de hombres, y que en breve cumplirá 93 años.
La presidenta de la asociación le hizo entrega de varios obsequios como recuerdo de este día tan entrañable, para después compartir un café y unos dulces en tan buena compañía.