El crítico de arte Kosme de Barañana, que fuera subdirector del Centro de Arte Reina Sofía y director del IVAM ha visitado hoy, junto a Xavier Mascaró la exposición que este artista tiene en estos momentos en la Fundación Antonio Saura/Casa Zavala.
Kosme de Barañano, como hemos apuntado, fue Subdirector del Museo Nacional Reina Sofía de Madrid (1990-1991); Director Ejecutivo IVAM de Valencia (2000-2004); Miembro del Real Patronato del Museo Nacional Reina Sofía de Madrid (Julio 1988- Enero 2006); y Miembro del Comité Asesor del Proyecto Guggenheim Bilbao (Junio 1992 – 1996). Desde 2004 y hasta el día de hoy, De Barañano es Director Cátedra de Metodología de Historia del Arte y de la Escultura en la Facultad de BBAA de Altea, Universidad Miguel Hernández, Elche.
Para De Barañano, “Es una etapa nueva en la obra de Mascaró, una etapa que quizás sorprenda porque hay menos figuras monumentales pero más volumetría y es más íntima en el sentido que predominan el relieve; las piezas están siempre enmarcadas en cajas o vitrinas como si el espacio alrededor estuviera cortado. Es algo más íntimo como lo es la temática, la figuración desfigurada que se suspende y gravita y que está encerrada por mallas. Hay diversos planos de composición. Es una exposición que invita a reflexionar”.
Hasta el 26 de mayo la exposición de ‘Máscaras’ del artista español Xavier Mascaró estará en la Fundación Antonio Saura/Casa Zavala, que ha pretendido reencontrarse con el arte más puro y minimalista. Mascaró, en quien se une abstracción y espiritualida, es un artista de grandes y espectaculares miradas al que gusta trabajar con materiales pesados para dar a sus obras la sensación de paso del tiempo, por el envejecimiento que le confiere a los materiales con los que trabaja y porque la vida de las obras se prolonga más allá de las nuestras propias.
De Barañano ha comentado durante su visita que nos encontramos ante un nuevo horizonte en la obra de Mascaró, pero que el artista va por delante de los críticos, y que esto “nos invita sin duda a la reflexión”.
Con las ‘Máscaras’ presentes en la Fundación, podemos hacer ensoñaciones con mundos conocidos pero no vividos. Máscaras carnavaleras para unos, hombrecillos salidos de un taller de Gepetto o, los restos de guerreros medievales, que enterrados en el pasado en los campos de batalla, dejan ahora a nuestra vista sus esqueletos de aluminio y malla.
Poesía en esos seres inconclusos, a medio hacer de los que no sabemos si son hombres o mujeres, o ya desmoronados por el paso del tiempo, o como reflejo de los momentos que actualmente vivimos, forman una antología de versos sueltos, blancos, dentro de esta muestra de Mascaró.
Hombres, mujeres, animales, que penden de hilos metálicos que a su vez cuelgan del techo de la Fundación conquense y que son, tal vez, una metáfora de la vida de cualquier ser humano que pende de ese hilo que le une inexorablemente a la vida o la muerte.
"Trabajo a diferentes escalas: monumental, grande, mediana, pequeña - ha explicado Xavier Mascaró. Cada una tiene matices distintos. No es tanto una cuestión de dimensiones, sino más bien de distancia con respecto al espectador. Tiene que ver con adoptar una posición de proximidad -intimidad a veces- o de lejanía. Un poco como sucede con el tono de voz: no es lo mismo susurrar, que hablar o que gritar…”.
La iluminación requerida y las vitrinas en las que se nos exhiben estas ‘Máscaras’ dejan atónitos a los visitantes que muestran su sorpresa al encontrarse frente a frente en un imposible diálogo con estos seres mudos de aluminio. Nos observan desde su posición privilegiada en la Fundación Antonio Saura/Casa Zavala sin saber lo que pensarán de los visitantes cuando se apaguen las luces y se cierren las puertas de la fundación.