Las fiestas volverán a ser motivo de encuentro y compañerismo entre familiares y amigos que aunque marcharon a otros lugares, mantiene vivo su recuerdo, en el barrio.
El célebre y notorio barrio de Tiradores bajos, se encuentra inmerso en la celebración de sus fiestas en honor a la Ascensión de Cristo bajo la advocación de la Amparo, entre los días del 10 al 12 de mayo, la asociación de vecinos ha elaborado un amplio programa de actividades, con el objetivo de conseguir entretener y divertir tanto a pequeños, jóvenes y mayores.
Dejando como es costumbre la procesión por la calles del barrio, del Cristo del Amparo, La Milagrosa y del Niño Jesús, para el domingo a las 20:00 h, a continuación de la Eucaristía, ofrecida en honor del preservador del barrio.
Este singular barrio encuentra sus raices en los comienzos del siglo XV, cuando la noble Ciudad de Cuenca, ya era multicultural pues convivían en la misma urbe, cristianos, judíos y moros. La judería estaba situada según nos cuentan los vestigios allí encontrados, en los alrededores de la Torre de Mangana, en el barrio del Alcázar, obligándoles el regidor a salir del reciento amurallado de la ciudad, implantándose en los extramuros del río Huecár.
Convirtiéndose en el arrabal de Tiradores, donde cimentaron su sinagoga. Cuando los judíos fueron expulsados por el Decreto de la Alhambra en el año 1492, ordenada por los Reyes Católicos, se construyo en los restos del anterior templo (en el año 1595), la iglesia del Cristo del Amparo, por decisión del obispo Juan Fernández Vadillo, que expiró ese mismo año.
Recibe el nombre de Tiradores, al instarle en esa zona el cuartel de Provinciales, convirtiendo esa zona en barriada.
Hablar de Tiradores y de sus fiestas, es mencionar un nombre, y a un hombre muy querido en el barrio, el padre Ricardo Rábanos, que tanto trabajo por esta zona marginada de la metrópoli. Tuteló a los vecinos, consiguiendo que no perdieran nunca la ilusión, a pesar de las situaciones de pobreza y necesidad que siempre tuvieron los pobladores de esa peculiar zona de Cuenca.
Desde la historia del barrio, ha quedado claro entre los vecinos el sentido de hospitalidad y cercanía entre todos ellos, emergiendo de aquí familias que han conseguido mantener vivas las costumbres y tradiciones entre generaciones de padres a hijos, estos últimos como habitantes de otros distritos de la ciudad pero sin olvidar sus principios y sus orígenes. Sirviendo la celebración de estas entrañables fiestas que ahora se conmemoran, para volver a renacer a sus tiempos pueriles. Hablar de Tiradores Bajos es mencionar a los Pimenteros, (gentiles y garbosos hombres de bien), a los cortezas; Patones y Guadañas, a la zaga de los Caballeros, (Chuchi el carpintero y luego sus hijos Jesús y Óscar), Regidor y Seguras; Iniestas con Antonio y sus hermanos, Sartenes y Monagos; familia Codes, Rafa y su hermana Nines. El padre Francisco Bermejo Bustos, que se hizo cargo de la parroquia, allá por el año 1958, sustituyendo a don Aurelio, con más de tres décadas de cura-párroco y de asisten social. El mismo que ha bautizado, y ofrecido la comunión a muchos vecinos, a los que acababa casando y dándoles sepultura.
Un barrio con mucha historia, que las nuevas generaciones de jóvenes del mismo deben de trabajar en su cuidado, para que siga sumando muchos más.
Rafael Torres