Cuenca

La asamblea por la educación pública de Cuenca se solidariza con Ana Cruz y rechaza la persecución de los docentes comprometidos con la educación

Redacción | Viernes 12 de julio de 2013

La Asamblea Intercentros de Cuenca, asamblea que defiende la educación pública frente a los recortes y la privatización, quiere manifestar su solidaridad con la compañera Ana Cruz Muñoz que en estos días ha sido llamada a declarar por el Servicio de Inspección.

 

La Asamblea expone su indignación y su rechazo ante estas prácticas persecutorias. No consideramos ni lógico ni justo que personas que están defendiendo desinteresadamente un sistema educativo del que todo el mundo pueda beneficiarse sean acusadas de hechos que, incluso si fueran ciertos, que no lo son, serían enteramente menores dentro de la vida y el funcionamiento cotidiano de los centros educativos.



 

 

No tiene sentido o sólo es explicable por razones de persecución política que un profesor sea acusado de enviar un correo electrónico en el que defendía la escuela pública usando una red del centro, cuando ese mismo profesor y todos los docentes usan a diario las conexiones a Internet de sus domicilios particulares para realizar tareas relacionadas con el trabajo docente.

 

No tiene sentido o sólo explicable por razones de persecución política que una profesora sea acusada de ofender a un inspector por expresiones escritas en una actas del departamento cuando las actas son documentos internos que nadie lee. Lo que se escriba en esas actas no puede ser nunca ofensivo, porque no puede haber ofensa si no hay intención de ofender.

 

 

Para la Asamblea Intercentros de Cuenca, convertir la diferencia política en una cuestión disciplinaria como están haciendo los Servicios Periféricos de Educación de Cuenca y la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la JCCM linda con la cobardía y con el despotismo. Si no tienen argumentos para defender el desmantelamiento de la educación pública que están realizando, y no tienen otros que los de su interés particular o de clase, no es culpa nuestra.