A raíz de las últimas actuaciones del Banco CCM/Liberbank, acordadas conjuntamente con CCOO y UGT, desde CSI·F denunciamos que se ha producido un enorme caos en la organización del trabajo en las oficinas, con la consecuente negativa repercusión a los clientes, a los empleados y a la imagen de la Entidad.
Según han comunicado a CSI·F desde diferentes Direcciones Provinciales de Empleo, hay compañeros trabajando ilegalmente, pues para el SEPE figuran como desempleados. Otros compañeros no están trabajando por haber sido reducida su jornada en días completos, pero para el SEPE están a jornada completa.
Esta circunstancia provocará que haya empleados que algunos días cobren del SEPE y de la empresa y otros empleados que no cobren de ninguno de los dos; nos parece una situación con visos de irregularidad, además de caótica.
Además de aplicar a todos los empleados reducciones de jornada y salariales, que suponen una merma de hasta del 70% del sueldo, 148 empleados han sido trasladados, la mayoría de una punta a otra de España, en una clara estrategia de despido encubierto, pues la mayoría de ellos tendrá que solicitar la rescisión de contrato al no poder subsistir fuera de su localidad de residencia, con la brutal reducción de salario y jornada sufrida.
A modo de ejemplo, citaremos el caso de una compañera con minusvalía del 45 % y con la vivienda adecuada a su circunstancia que es trasladada a más de 300 km.
Los empleados cuyas oficinas se han cerrado son obligados, con injustificable desconsideración, a permanecer en su puesto hasta el día 16 de agosto, con la oficina cerrada, sin clientes y sin trabajo, en lugar de darles tiempo para que puedan buscar vivienda y realizar la mudanza, en el caso de que puedan aceptar el traslado.
CSI·F denuncia que la dirección de la empresa se ha lanzado a un desenfrenado ataque a los trabajadores, que busca acabar en despidos masivos a coste ridículo, contando, lamentablemente, con la connivencia de CCOO y UGT.