La Diputación Provincial de Cuenca lamenta que el afán efectista de Juan Ávila haya primado sobre una mínima lealtad institucional y haya hecho llegar a los medios de comunicación su idea de organizar una asamblea sobre el futuro de la Fuensanta, cuando la invitación formal para el presidente de la Diputación Provincial ha llegado esta misma mañana al registro.
Así las cosas, el Equipo de Gobierno de la Diputación Provincial sólo pude entender que la propuesta de Juan Ávila lo único que busca es tapar con una entretenida astracanada una gestión ineficaz que tiene en las obras de la Fuensanta uno de sus ejemplos paradigmáticos pero no el único.
El alcalde de Cuenca oculta que la reunión que propone es, simplemente, imposible mientras no pague lo que debe: sus incumplimientos han generado una deuda de 560.681,78 euros que ha llevado a la empresa adjudicataria a denunciar la situación en los juzgados. Saldar esta deuda es, en estos momentos, condición necesaria aunque no suficiente para desbloquear la situación.
El Equipo de Gobierno de la Diputación Provincial comprende la preocupación de otros agentes implicados en el uso de las instalaciones de la Fuensanta pero entiende que, aunque su opinión pueda resultar interesante, es del todo irrelevante salvo que vayan a comprometerse a colaborar económicamente para pagar la deuda ya adquirida por el Ayuntamiento y afrontar el fin de las obras.
Con el mismo peso se podría convocar a multitud de asociaciones y organizaciones de la ciudad para que dieran su opinión e, incluso, el señor Alcalde de Cuenca podría organizar una consulta para saber qué es lo que quieren hacer los ciudadanos de Cuenca con la Fuensanta y los usos que les gustaría que tuvieran estas instalaciones.
El alcalde de Cuenca también sabe que la Diputación Provincial de Cuenca no tiene competencia ni particular ni general en las obras de remodelación del Estadio de la Fuensanta articuladas a través de un ente autónomo denominado Consorcio de Instalaciones Deportivas por lo que su invitación, aunque cortés, no deja de carecer de sentido.
Sabe también el señor alcalde de Cuenca que al igual que ocurre con los problemas de otros municipios de la provincia, la Diputación Provincial puede tratar de arbitrar soluciones pero siempre dentro de un principio básico que es el de no dañar los intereses de otros municipios ni generarles menoscabo.
En este sentido, resulta muy difícil pedir a los municipios de la provincia esfuerzo alguno cuando algunos de ellos han renunciado a instalaciones y obras porque sabían que no las podrían pagar y cuando el municipio interesado en este proyecto concreto es incapaz de cumplir con sus compromisos: ni este ni otros muchos, porque la gestión de Juan Ávila al frente del Ayuntamiento se está caracterizando por no pagar nada:
En este punto desde el Equipo de Gobierno de la Diputación Provincial quieren recordar que Juan Ávila gastaba en la Diputación Provincial, al mes, millón y medio más de lo que tenía, que generó una deuda que superó el 90 por ciento del presupuesto de la institución; que en cuatro años duplicó de hecho la deuda histórica de la Diputación; que su plan de apoyo financiero a los municipios, declarado ilegal, generó una deuda para la Diputación de nueve millones de euros; que aunque lo publicitó y uso comercialmente, fue incapaz de poner una sola piedra del proyecto ICDEA por lo que se ha tenido que han tenido que devolver 6.887.832 euros; que su gestión dejó al Consorcio Cuenca 112 sin dinero para pagar las nóminas de los bomberos; que el déficit del Consorma era de más de tres millones de euros entre las deudas que mantenían los ayuntamientos, las cantidades que se adeudaban a Urbaser, las facturas con reparos y las facturas sin conformidad.
Así las cosas, el Equipo de Gobierno de la Diputación Provincial considera que, a pesar de que atesora ya una intensa experiencia a la hora de subsanar los males que generan las ocurrencias de Juan Ávila, en esta ocasión es el alcalde de Cuenca el que debe solucionar él sólo este problema si quiere empezar a ser creíble.
Por una cuestión de cortesía y de lealtad institucional, el Equipo de Gobierno de la Diputación Provincial se atreve a recomendarle que lo primero de todo pague la deuda que ha generado en la Fuensanta y, sólo cuando cumpla este primer punto, si lo considera oportuno, busque lealmente, sin dobleces ni artimañas, el apoyo de otras instituciones para encauzar la situación.