El Grupo Popular en el Ayuntamiento de Cuenca ha dicho hoy que no les extraña la imputación del alcalde Juan Ávila por un presunto delito de estafa porque desde que llegó al Ayuntamiento su gobierno se ha caracterizado por la arbitrariedad en todas sus decisiones en personal, vulnerando constantemente derechos de unos y otros.
Según los populares son múltiples los procesos judiciales en los que está inmerso el ayuntamiento por asuntos de recursos humanos, y lo que es más grave, muchos de ellos cuentan con sentencias desfavorables al equipo de gobierno, que Ávila no ha ejecutado, y que han supuesto un gasto muy importante para las arcas municipales. Según el PP “Ávila está acostumbrado a no respetar a la justicia, incumpliendo constantemente el mandato judicial”.
El Grupo Popular manifiesta que dependiendo de qué funcionario o proceso selectivo se trate, Ávila actúa de una forma u otra. Un extremo que, según los populares, probablemente haya conducido a esta persona a llevar el asunto a los tribunales, viendo vulnerados sus derechos. El PP recuerda por ejemplo que la primera decisión de Ávila como alcalde fue paralizar algunos procesos selectivos concretos, una irregularidad que ya cuenta con sentencia condenatoria para el Ayuntamiento. Asimismo, también explican que mientras que Ávila echaba a 10 trabajadores del Patronato de Promoción Económica por “supuestas” necesidades presupuestarias, subía el sueldo al director general encubierto hasta la cifra de 75.000 euros, y hacía un contrato sin contar con informe alguno a las trabajadoras del centro de la mujer.
Los populares afirman que el alcalde deberá explicar a la juez porqué no contrató a este trabajador aduciendo falta de presupuesto y porqué tiempo después sí contrató a otros trabajadores sin poner reparo alguno.
El Grupo Popular confía en que la justicia dirima lo antes posible los hechos por los que se ha imputado al alcalde, y que de ahora en adelante Ávila cambie su actitud, actúe dentro de la legalidad y cumpla lo que indican las sentencias pendientes. Lo contrario sería inconcebible en un sistema democrático y un ejemplo lamentable para el resto de los ciudadanos.