Desde el viernes 14 de marzo y hasta el 25 de mayo la exposición titulada ‘La Memoria de la Tramontana’, de Albert Cruells estará presente en la Casa Zavala/Fundación Antonio Saura de Cuenca.
Albert de Sicilia Cruells nace en Aiguafreda (Barcelona, 1947). Es un artista precoz y autodidacta. Desde su niñez vivió rodeado de pintores. Su pueblo, en aquellos años, era un centro artístico notable y desde niño exponía y participaba en concursos de pintura. Esto le abrió muy prematuramente las fronteras mentales.
En la Barcelona de los setenta se integró en la fogosidad artística que la ciudad exhibía con orgullo. Hizo cubiertas de libros, telones para teatro, exposiciones de fotografía, etc. Cruells empezó estudios de Arquitectura, y muy pronto tuvo que rendirse a la evidencia de que él y las matemáticas tendrían un conflicto irresoluble. A los veinte y pocos años, un notable galerista de Barcelona le propuso integrarse en su proyecto.
“La historia del arte es la historia del poder, porque todo lo demás se come o se acaba. El arte no”, dice el pintor catalán sobre su mundo. Cruells opina que hablar de arte resulta insoportable: “Para mí el arte es como respirar. Por esto se me hace insoportable hablar de arte, igual que me parecería una solemne lata hablar de respirar”.
‘La Memoria de la Tramontana’
Más de 100 obras, entre cuadros, ilustraciones y piezas escultóricas, nos ofrecen en Cuenca esta visión de la Tramontana; viento del norte que azota sin concesiones el nordeste de España. “Bienvenida seas tramontana que te llevas por delante los malos pensamientos y las buenas intenciones”, expresa Cruells sobre este viento, que le ha ayudado a concebir esta exposición, realizada en Cadaqués, la capital de la Tramontana. De un modo más o menos explícito, esta circunstancia está presente en toda su obra.
En el año 2011 expone en Cadaqués, y más tarde en Bolonia (Italia), y después otra vez al silencio y al trabajo, hasta hoy que expone en nuestra ciudad.
La pintura de Cruells exhibe materia y trazo, y su escultura, contundencia y determinación. Cruells quiere recuperar el garabato, el instinto y la fuerza, a través de la simplificación y la sencillez. Hoy en día la obra de Albert Cruells está diseminada por medio mundo, y él sigue trabajando con sus manos sucias y cortadas, como si fuera el primer día, como si fuera el último.