El Equipo de Gobierno de la Diputación Provincial asume como propio el reto de iniciar el proceso de modernización de la institución provincial, después de que el informe sobre la estructura organizativa de Diputación realizado por la empresa Cadmo, haya puesto de manifiesto que ésta está “anquilosada” según ha explicado hoy el vicepresidente segundo de la institución Julián Huete.
Huete, que ha comparecido acompañado por el nuevo diputado de Personal, Antonio Ruiz, para dar cuenta de los resultados de este estudio, ha subrayado que éste es simplemente un punto de partida “necesario” ha señalado, porque era preciso tener una visón externa y sin prejuicios, del funcionamiento de la institución.
Ya entrando en materia, el vicepresidente segundo de la Diputación ha apuntado a que la principal conclusión del trabajo realizado por Cadmo es que “la Diputación provincial no ha sido lo suficientemente diligente en los últimos años, en la última década o los últimos quince años, de adaptar sus estructuras y organización a las nuevas exigencias legales y que nos plantea la sociedad” ha aclarado Huete.
Este diagnóstico de situación realizado por Cadmo se completa con dos líneas de actuación dirigidas a hacer frente a problemas estructurales y problemas de personal que, aunque tienen el mismo origen, la “obsolescencia del funcionamiento de la Diputación” y están “íntimamente” ligados porque “la estructura demanda un tipo de personal y el personal de que dispones te obliga a determinados tipos de estructura” requieren respuestas concretas y particulares.
Así, en el área organizativa y de estructura hay que repensar la operatividad de las áreas, su eficacia y su pertinencia a la hora de enfrentar los nuevos retos; mientras que desde el punto de vista del personal hay que abordar una realidad compleja en la que se ha detectado un alto grado de insatisfacción, a pesar de que sus retribuciones y su carga de trabajo son aceptables. Así, Huete ha señalado que hay que escuchar a los trabajadores cuando demandan que se defina una carrera profesional que les ayude a promocionar, cuando piden itinerarios formativos para adquirir nuevas habilidades que les hagan más valiosos y les permitan prestar un mejor servicio, o cuando explican que echan de menos algo tan evidente como que la productividad premie al que realmente trabaja más o mejor y no se reparta de manera equitativa entre todos los funcionarios, independientemente de su rendimiento y dedicación.
"Julián Huete destaca que el informe sobre la estructura organizativa realizado por la empresa Cadmo evidencia que la institución se ha quedado “anquilosada” ante nuevos retos"
Así las cosas, el vicepresidente segundo de la institución no ha ocultado la importancia que en su opinión tiene asumir este diagnóstico como el punto de partida para una reacción que permita adecuar la estructura de la Diputación y responder a los nuevos retos. Un proyecto, ha señalado Huete, que es perfectamente factible ya que, según ha sentenciado de manera gráfica “con los mimos mimbres se pueden hacer mejores cestos”.
Así, Huete ha adelantado la voluntad del Equipo de Gobierno de poner en marcha de manera inmediata el proceso para determinar el itinerario que debe ayudar a modernizar la Diputación, un proceso, en el que “queremos contar con todos los trabajadores de la Diputación” ha señalado Huete, “incluso con los que hasta ahora y por la razón que sea, han preferido no participar en él”.
Con todo, y teniendo en cuenta que en las encuestas realizadas por Cadmo el nivel de participación por áreas ha rondado el cincuenta por ciento de la plantilla, Huete, se ha mostrado convencido de que la experiencia va a poder realizarse con herramientas participativas, con las que los trabajadores sean protagonistas en todo el proceso.
Precisamente por esta complejidad y el nivel de implicación que se espera en él, Huete ha recordado que será Antonio Ruiz, el recién nombrado diputado de Personal, el que llevará el peso de este proceso en colaboración con el departamento de personal de la Diputación. Un proceso, ha reiterado, en el que el informe de Cadmo será un punto de partida aunque “sin asumir como propias sus propuestas porque son eso, propuestas y no un itinerario cerrado” de lo que hay que hacer.