Las Cortes de CLM acaban de aprobar una modificación de la Ley de Ordenación del sector Farmacéutico en la región. Es evidente que el texto que se ha aprobado supone una modificación que afecta a un tercio de la totalidad de la Ley hasta ahora vigente.
Sólo esta circunstancia evidencia que nos encontramos ante una modificación sustancial que habría aconsejado una redacción íntegra de un nuevo texto legal en materia de farmacia, y no un parcheo desproporcionado y farragoso como el que ha materializado el Ejecutivo autonómico.
Si hubiese optado por aprobar una nueva Ley de Farmacia se habría abierto la posibilidad de llevar a cabo un profundo debate sobre las necesidades que nuestra región tiene en este ámbito y adaptar la prestación farmacéutica a la realidad social de nuestra región; con un importante número de habitantes dispersos en cientos de núcleos de población de reducido tamaño y con población muy envejecida, para lo cual habría sido necesario llevar a cabo una flexibilización de los requisitos del servicio en el medio rural y al mismo tiempo garantizar la prestación del servicio en condiciones de seguridad.
El texto que se ha aprobado plantea incertidumbres para el futuro de la prestación del servicio farmacéutico en Castilla-La Mancha, así nos encontramos que:
El texto que se propone no aporta mejoras para la sostenibilidad de la prestación farmacéutica, ya que modifica los criterios de distribución y dispensación más allá de lo establecido en la legislación básica, sin que este quehacer redunde en una disminución efectiva del gasto farmacéutico.
El texto facilita la ausencia del farmacéutico titular, incorporando nuevos supuestos habilitantes que quiebran el carácter excepcional y limitativo de los mismos, ya que estos estaban circunscritos a motivos en los cuales se ejercen funciones públicas que redundaban en beneficio de la colectividad, o en la formación continua del profesional que mejora la atención a los usuarios en el momento de la dispensación.
Ahora, el texto propuesto incorpora las cuestiones meramente personales o el ejercicio de cargos directivos de entidades privadas (sin ni tan siquiera acotar este ámbito subjetivo tan sumamente amplio), que sólo redundan en beneficio particular de algunos farmacéuticos, fundamentalmente de aquellos con mayores cifras de medios, y no en el de los usuarios.
Además, estas nuevas habilitaciones, con su redacción excesivamente amplia, darán lugar a que las ausencias se multipliquen de manera exponencial, lo que unido a su duración “sine die” y a la falta de autorización previa (se suprimen) hará que ésta se prolonguen en el espacio temporal, circunstancia que, no sólo no supone la mejora colectiva alguna, sino que además perjudica gravemente a los usuarios, ya que se verán privados del consejo de su farmacéutico.
José Luis Martínez Guijarro
Portavoz del Grupo Socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha