El pasado 14 de mayo tuvo lugar la segunda prueba del examen de la bolsa de trabajo para una plaza de arquitecto técnico de la Diputación.
En el supuesto práctico se pedía la redacción de un informe técnico para un ayuntamiento en el que se había presentado la solicitud de licencia de obra y actividad para una explotación de ganado porcino de cebo de 1.000 plazas. La formación de este tipo de técnicos no cubre prácticamente ninguno de los aspectos que supone el desarrollo de este tipo de actividades. Independientemente de la competencia de un arquitecto o ingeniero técnico en materia de edificación, este tipo de actividades suponen una afección ambiental, están sujetas a normativa de sanidad animal y cuentan con características intrínsecas al tipo de actividad que no pueden ser evaluadas por técnicos no cualificados. De igual manera ocurre en el caso de industrias agroalimentarias, donde aparte de repercusión ambiental de la actividad (evaluación de impactos, contaminación ambiental, afección al dominio público hidráulico,…), tienen lugar procesos productivos e instalaciones ligadas a ellos que deben ser evaluados por técnicos con formación específica. El Ingeniero Agrónomo es el técnico más adecuado en este tipo de actividades, ya que además de dominar la obra civil e instalaciones asociadas al proyecto, tiene, gracias a su formación, una visión amplia de la repercusión sobre las infraestructuras y el medio ambiente que supone la puesta en funcionamiento de este tipo de actividades.
APIAC quiere poner de manifiesto la necesidad por parte de la mayor parte de los ayuntamientos para cubrir este servicio en una provincia donde la principal actividad productiva está centrada en el sector primario y la industria agroalimentaria. Por ello, hace un año ofreció este servicio a la Diputación la cual hizo caso omiso ante la posibilidad de colaboración. La asociación profesional entiende que la Diputación debe contar con un equipo multidisciplinar en número suficiente que cubra las necesidades de los pueblos de la provincia que no cuentan con técnicos municipales. Actualmente este servicio cuenta con un único arquitecto como técnico superior, lo que además de ser insuficiente en número, mantiene las carencias para evaluar todo este tipo de actividades. Ello se traduce por un lado en la lentitud para tramitar este tipo de expedientes, con retrasos de hasta cuatro y cinco meses para remitir los informes a los ayuntamientos. Y por otro lado, en la calidad de estos, al carecer los técnicos de formación específica y conocimientos de la normativa sectorial que les afecta.