Artículos de Opinión

Todos perdemos

Redacción | Domingo 23 de agosto de 2015

Comentaba la pasada semana con un amigo la locura de Cataluña y éste, a modo de ejemplo, comentaba las reflexiones que el profesor C.M. Cipolla mantiene, cuando dice que el daño causado por un malo no tiene los mismos efectos que el que es fruto de la estupidez.

Mantiene dicho profesor, en el primero de los supuestos, que el daño es selectivo y va dirigido a una persona o a un colectivo del que está, naturalmente, excluido el que lo causa y el grupo al que pertenece.



 

 

Por el contrario, continúa diciendo Cipolla, el daño causado por la estupidez afecta por igual a todos los que alcanzan los actos que lo causan y en ocasiones sobreviene al margen de la voluntad del causante (éste suele tener las peores consecuencias al estar producido de modo inconsciente).

 

Nadie duda hoy en España, ni en Europa, de que el proceso independentista que lidera en Cataluña el señor Mas hará (ya está haciendo) un grave daño a todos, incluyéndolo a él y a los españoles que han nacido y viven en Cataluña.

 

Es fruto de su impotencia para gobernar un territorio en crisis en el que ha ido creciendo la pobreza, la desigualdad, el paro, la desinversión en gasto productivo, el desapego y los radicalismos (como en el resto de España) a los que Mas no ha sabido o no ha podido poner remedio. El recurso a buscar un enemigo al que imputar su fracaso suena tan patético como cuando mi hijo echa la culpa al árbitro de perder el partido de fútbol.

 

La singularidad de sus problemas ha sido tratada con una actitud de “patada a seguir” y la imputación a Rajoy de abandono y negativa a dialogar y una alianza contra natura con sus adversarios históricos por el voto nacionalista (los republicanos) para lanzar el reto independentista.

 

Por su parte Rajoy ha respondido al desafío con su indolencia habitual. Confiado en que el tiempo resolvería los problemas, ha terminado por restar importancia a este asunto que trae de cabeza a todo el mundo menos a él. ¿Cómo se entiende si no que dijera en su primer mitin en la Moncloa y antes de irse de vacaciones que España estaba viviendo el periodo de mayor estabilidad política en muchos años?

 

Se negó al diálogo. Dejó en manos de los tribunales de Justicia lo que no es un problema legal sino político. Como casi siempre, no parece haber entendido nada.

 

Impotencia e indolencia se han enfrentado en una lucha en la que nadie gana, en la que todos pierden, todos perdemos. ¿De verdad alguien objetivo piensa que nos merecemos ser gobernados por personas así? ¿Cómo cree que calificaría el profesor Cipolla semejante comportamiento?

 

Entre tanto, ninguno de ellos habla de la corrupción que asola a sus formaciones políticas… Quizás estén pensando que el tiempo lo resuelve o simplemente que lo borra de la memoria.

 

 

Luis Carlos Sahuquillo

Diputado nacional del PSOE por Cuenca