Artículos de Opinión

El alcalde de Motilla, guillotinó la democracia

Redacción | Viernes 16 de octubre de 2015

El pasado día 24, último jueves de septiembre, tuvo lugar en Motilla, el Pleno ordinario después del paréntesis del mes de agosto, y las fiestas patronales.

En los años que tengo, que ya son unos cuantos, nunca presencié un Pleno como ese, ni siquiera en los principios de nuestra democracia. Podríamos definirlo con numerosos calificativos: vergonzoso, bochornoso, deplorable, humillante, execrable, ignominioso, detestable, y así toda una larga lista de sinónimos.



 

Pero todo esto, que ya de por sí, sería suficiente, no es ni por asomo, lo más importante.

Lo que realmente ocurrió en esa sesión plenaria, es que el primer Edil del Ayuntamiento de Motilla, su Alcalde, el Presidente del Pleno, que hay que recordar que es la fuerza menos votadas, con solo 3 concejales, y ejerce el cargo en base a un pacto de Izquierda Unida + (Ganemos=Podemos) + Partido Socialista. Pues bien, este Alcalde, en un alarde de no sé qué autoridad suprema, en un afán de notoriedad, y no solo con el fin de auto proclamarse en omnipotente, sino además de humillar e insultar no solo al grupo municipal del Partido Popular, que es el grupo mayoritario y el de mayor respaldo municipal, con 6 concejales, no conforme con eso, este Alcalde, de un plumazo, guillotinó la democracia.

Todo fue, más o menos bien, hasta que llegaron los puntos 7 y 8 del orden del día, en los cuales, los dos grupos políticos que forman el Equipo de Gobierno, presentaban dos mociones. El Sr. Alcalde perdió los papeles ante la negativa del grupo Popular de debatir las mociones presentadas, en señal de protesta por las horas en las que ponen las comisiones informativas, impidiendo a los concejales del Grupo Popular asistir a ellas, ya que, en lo que llevamos de legislatura, algunos concejales sólo han podido asistir a una sola comisión, puesto que se niegan a ponerlas a las 14,00 horas, cuando todos disponemos de tiempo para asistir. ¡No le gustó que protestáramos!, ¡no le gustó que lo hiciéramos públicamente!..., lo que ocurrió es que se sintió herido en su egocentrismo, y su afán protagonista, pasando a un segundo plano él y sus mociones.

 

El momento álgido se alcanzó, cuando llegamos al punto 9 del orden del día: ruegos y preguntas. Aquí, como en todos los Plenos de todos los Ayuntamientos, de toda nuestra historia democrática, el grupo de la oposición, en este caso el grupo del Partido Popular, en su turno de palabra, empezó a someter, al Equipo de Gobierno, a la fiscalización y control, mediante ruegos y preguntas, como así lo contempla la ley, y en cumplimiento de nuestro deber hacia los ciudadanos que han depositado su confianza en nosotros.

 

Pero claro, cuando uno gobierna, no le gusta que públicamente en Pleno, ni en ninguna parte, le digan todo aquello que ha hecho mal, todo lo que no ha hecho, se le pidan explicaciones de por qué lo ha hecho, se le exige que explique determinados comportamientos de concejales de su equipo de Gobierno, se le critique su propio comportamiento, se cuestione su aptitud, se le acuse de incompetente, de mal gestor, de mentiroso… Normal que no le guste.

 

Yo entiendo que no le guste escuchar todo esto, yo entiendo que al público asistente, (seguidores incondicionales del Alcalde) tampoco les guste escuchar que critican al Alcalde que ellos han votado. Todo eso lo entiendo, pero hay que saber estar, guardar las formas, y respetar. Sobre todo respetar.

 

Y si la persona que debe hacer que todo esto se lleve a cabo y se cumpla, que es el Presidente del Pleno, o sea, el Alcalde, pierde totalmente los papeles, no llama al orden al público asistente, que continuamente, interrumpe, increpa, y falta al respecto a los concejales de la oposición en sus turnos respectivos de la palabra, no amonesta a algunos de sus concejales del Equipo de Gobierno, y muy particularmente al Teniente Alcalde (el Teniente Alcalde mejor pagado de España en poblaciones similares), y al concejal de festejos, que continuamente se mofaban con gestos, risas y comentarios, alterando el turno de intervención de los concejales del Partido Popular, pues bien, en lugar de poner orden, lo que hace el Alcalde es que se erige en “amo y señor de su castillo”, y nos muestra el lado autoritario que lleva dentro. Aunque sinceramente, no creo que lo lleve muy dentro, se ve a simple vista.

 

A la Sra. portavoz del grupo Popular le contesta en tres ocasiones de forma “chulesca” con monosílabos y gesticulando e incorporándose sobre la mesa, de una forma insultante y vejatoria hacia la concejala, contestándole antes incluso de terminar la pregunta, y por tanto interrumpiendo su turno de palabra.

 

A otro concejal del mismo grupo Popular, estando en su turno de palabra, y después de sufrir los continuos “gestos”, “mofas”, “risas” e interrupciones del Teniente Alcalde y del Concejal de Festejos, así como de parte del público asistente, sin que el Alcalde tomara ninguna medida de orden al respecto, en un “alarde democrático”, se dirige al concejal y le interrumpe, le retira la palabra, y le prohíbe que siga hablando, y le dice:”le prohíbo que siga hablando, cíñase a la pregunta. No puede hacer preguntas tan largas,…le doy solo un minuto…no siga hablando, haga las preguntas por escrito…, etc. etc.”

 

Ante esto, la portavoz del grupo solicitó la palabra para elevar la protesta correspondiente, y aquí el Alcalde, en una demostración más de su “talante autoritario”, le negó la palabra a la Sra. Portavoz. Era algo increíble, el espectáculo al que nos estaba obligando asistir este Alcalde, no sé cómo llamarlo: ¿poco democrático?, ¿autoritario?..., que cada uno, a la vista de lo ocurrido, lo califique.

 

No contento con eso, y al pedir yo, personalmente, explicaciones de ese comportamiento, no sé si quizás, ¿dictatorial?, por parte del Alcalde, se me amonesta por dos veces y se me intenta echar del Salón de Plenos, a no ser porque la Sra. Secretaria, con un criterio lógico y en atención a la ley, le dice al Alcalde que: “no los eche, no lo haga, que no tiene razón para hacerlo”.

 

Pero no acabó aquí el espectáculo, en nuestro último turno de palabra, una concejala del grupo Popular se dispone a leer un ruego al Equipo de Gobierno y el Alcalde la interrumpe, quiere limitar el tiempo de duración del ruego, y quiere imponerle como debe hacer su ruego. Esto es el no va más de la antítesis de la democracia.

 

Mire Sr. Alcalde, para ser Alcalde, no bastan los votos suficientes de las urnas, votos que por cierto usted no sacó, necesitó, al amparo de la ley, sumar los de su socio, el PSOE. Para ser Alcalde, hay que “ser Alcalde de todos” y sobre todo saber serlo. Usted, a la vista del espectáculo al que nos obligó a asistir en el pasado Pleno, ni es Alcalde de todos, ni desde luego sabe serlo. No está usted a la altura de las circunstancias.

 

Independientemente de lo que dice la Ley, al respecto de las intervenciones, los ruegos, las preguntas, y las llamadas al orden, que usted debería saber, el ROF dice:

En su artículo 97, que todos los concejales podrán hacer preguntas…, que las preguntas orales serán contestadas en la misma forma en la sesión siguiente, pudiéndose incluso contestar de forma inmediata…

 

Pero Sr. Alcalde, en ningún sitio pone, cuantas líneas pueden tener las preguntas, cual tiene que ser su duración, o cual debe ser su contenido. Ni los ruegos, ni las preguntas, Sr. Alcalde. Usted no es quien para decidir que preguntamos los concejales en cumplimiento de nuestro derecho, a quien se lo preguntamos, o que larga o corta se hace la pregunta o el ruego. ¿Le ha quedado claro?

 

En cuanto a las llamadas al orden, referidas a mí, dígame Sr. Alcalde, en base a cuál de los tres apartados del artículo 95 del ROF me llama al orden dos veces y pretende echarme del Salón de Plenos.

 

En cuanto a no concederle la palabra a la Sra. Portavoz, para únicamente plantearle a usted una cuestión de orden, léase usted, Sr. Alcalde, el artículo 94 del ROF, en su punto 2 que dice: “los miembros de la Corporación podrán en cualquier momento del debate pedir la palabra para plantear una cuestión de orden…”

 

Sr. Alcalde, hace un par de meses, en el primer pleno, ustedes presentaron una moción en contra de la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana. Y entre los argumentos que presentaban para su derogación hacen referencia, en numerosas ocasiones, a que cercena la libertad de las personas, y que se convierte en una ley mordaza.

 

En este mismo pleno del día 24 de septiembre, nos presentan un Reglamento de Participación Ciudadana, y argumentan en su presentación que lo que pretenden es que el ciudadano pueda hablar en los Plenos, y que participe de la vida municipal de una forma más directa…, entre otras cosas.

 

Pues a la vista de cómo actuó usted en el Pleno, no me queda ninguna duda de que usted si que cercenó la libertad de muchas personas, no solo de nosotros los concejales, sino de todos los motillanos que nos han pedido que los representemos.

 

A la vista de cómo actuó usted en el Pleno, usted si que nos aplico una “mordaza” para impedirnos ejercer ese derecho inalienable que es el derecho a la palabra.

 

A la vista de cómo actuó usted en el pasado Pleno, usted, con la complicidad y el silencio de sus socios de gobierno, guillotinaron la democracia en Motilla.

 

 

 

Jesús Ángel Gómez Molina

Portavoz del Grupo Popular en el

Ayuntamiento de Motilla del Palancar