Bajo el título “Pasión en el Recuerdo” y hasta el próximo 7 de febrero podrá visitarse en el Museo de Semana Santa una colección de imágenes del fotógrafo Carlos Jiménez en las que retrató, con su visión particular y sencilla, los cuarenta y dos pasos que componen los cortejos procesionales de la Semana Santa de Cuenca. A la inauguración han asistido el vicesecretario de la JdC, Rodrigo Merchante; el contador, José Javier García; el hijo del autor, Rafael Jiménez, y el secretario de la V. H. del Nuestro Padre Jesús Nazareno (del Puente), José Manuel Alarcón, como organizadores; y el concejal de Gobierno y Administración y Servicios a la Ciudad del Ayuntamiento de Cuenca, Pedro J. García Hidalgo.
“Mi padre era un fotógrafo conocido en Cuenca porque es una ciudad pequeña. No faltaba a ningún evento. Sin embargo, era más anónimo quizá que otros fotógrafos. Por eso queremos recordarlo ahora mediante esta exposición y otros actos que hacemos cada año, también en colaboración con Ángel Suárez, porque en vida no le hicimos homenajes” explica el organizador de la exposición, Rafael Jiménez, hijo del fotógrafo.
La muestra se pudo ver por primera vez en la Diputación Provincial en los años 90, pero desde entonces, las fotografías que se pueden contemplar en estos días en el Museo nazareno no habían vuelto a salir a la luz. “Conservo alrededor de treinta fotos originales de aquella exposición, mientras que el resto faltaba y lo hemos sacado de los negativos de mi padre” cuenta Rafael.
El visitante de la Sala de Exposiciones Temporales del Museo de Semana Santa se encontrará “con unas fotografías muy bien hechas pero muy sencillas. Con la visión de los pasos de Semana Santa que tenía mi padre” explica Rafael. Una visión que se veía, en los años en que fueron tomadas, muy influenciada por la luz de la Pasión de Cuenca en cada momento y por las cámaras analógicas, que permitían menos licencias que las actuales digitales. Como dice Rafael, en aquella época “la foto la hacía el fotógrafo todavía más que ahora”.
Carlos Jiménez comenzó en el mundo de la fotografía en los años 60 del siglo XX, cuando apenas contaba “con catorce o quince años”, y continuó con su pasión y profesión hasta su jubilación en el año 2008. Aunque ha fotografiado todo tipo de acontecimientos, su preferido era sin duda la Semana Santa, de la que “hacía muchísimas fotos cada año. Todos los años hacía fotos a todos los pasos, muchas veces parecían la misma pero en diferente año. Les hacía muchísimas” recuerda Rafael, quien lamenta no haber tenido la posibilidad de guardar más negativos del trabajo de su padre, sobre todo de los antiguos.
Entre todas las fotos de la muestra que podrán ver hasta el 7 de febrero, Rafael se queda con una del Amarrado a la Columna a contraluz, con las imágenes oscuras, que es especialmente llamativa y plástica. Aunque, como él mismo dice, merece la pena acercarse al Museo de Semana Santa y verlas todas.