La totalidad de los enfermos de hepatitis C tratados en el Hospital General Universitario de Ciudad Real (HGUCR) con antivirales de acción directa han presentado una respuesta viral sostenida.
Así lo ha dado a conocer hoy el centro sanitario en un comunicado en el que explica que esta variable es utilizada para considerar la curación de la patología y todos los pacientes han alcanzado una carga viral indetectable tras el tratamiento.
Estos resultados se han presentado en una sesión general en la que la facultativa del servicio de Farmacia Vera Lucía Áreas del Águila y el doctor del servicio de Aparato Digestivo Roberto Patón expusieron tanto el funcionamiento del comité clínico creado en abril del año pasado, para brindar una atención integral a los enfermos, como los resultados obtenidos con los nuevos medicamentos contra la hepatitis C.
En este grupo de trabajo participan profesionales del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) de diferentes especialidades, una labor coordinada que ha puesto de relevancia la doctora Áreas del Águila a la hora de lograr estos exitosos resultados.
Hasta no hace mucho a los enfermos de hepatitis C se les trataba con Interferón y Ribavirina durante 48 semanas y la mitad de los pacientes respondían al tratamiento, aunque presentaban reacciones adversas con frecuencia.
Afortunadamente, en los últimos años han aparecido nuevos medicamentos, denominados agentes antivirales de acción directa, que son más eficaces y más seguros, además de reducir la necesidad de tratamiento a menos semanas.
Los responsables de los servicios de Farmacia y Aparato Digestivo del HGUCR Marta Rodríguez y José Olmedo, respectivamente, resaltaron que la efectividad de estos tratamientos en la práctica clínica habitual confirman los datos logrados antes en los ensayos clínicos.
La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por un virus que puede causar una infección que puede ser leve y durar algunas semanas o ser grave y de por vida.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre un 15 % y un 45 % de los infectados eliminará el virus espontáneamente en un plazo de seis meses, sin necesidad de tratamiento alguno, pero el resto padecerá una infección crónica y hasta un 30 % de ellos pueden desarrollar una cirrosis hepática en los veinte años siguientes.
El virus de la hepatitis C se transmite a través de la sangre y las causas de infección más habituales son las prácticas de inyección poco seguras, la esterilización inapropiada de equipo médico en algunos entornos de atención sanitaria y la transfusión de sangre y de productos sanguíneos sin analizar.
Hay varios genotipos del virus que responden de manera diferente al tratamiento y, así, un paciente puede estar infectado de más de un genotipo.
El grado de daño hepático y el genotipo viral se utilizan para determinar la orientación del tratamiento y la gestión de la enfermedad. EFE