Cuenca

Ni residentes ni comerciantes ven viable el proyecto del Ayuntamiento de acceso controlado al Casco Antiguo

Redacción | Sábado 14 de mayo de 2016

El Ayuntamiento de Cuenca plantea realizar a partir de este verano una medida provisional que regule el tráfico de vehículos en la zona del Casco Antiguo de la ciudad.

Los conductores que accedan a la zona histórica, y que no sean residentes, solamente podrán circular en ella durante un tiempo máximo de 30 minutos que, con previa comunicación, podrán ampliarse en circunstancias excepcionales. Durante esa media hora deberán realizar las tareas de carga y descarga que quedarán registradas a través de detectores infrarrojos de matrículas de turismos, vehículos pesados y motocicletas que se colocarán en las zonas de el puente de la Trinidad, las Casas Colgadas, la Puerta de Valencia, San Martín y el Arco de Bezudo, en el barrio del Castillo. El estacionamiento en cambio podrá realizarse en los aparcamientos privados de Mangana o San Pedro y también en las franjas reguladas.



 

Esta propuesta ha generado malestar entre comerciantes, repartidores, gran parte de vecinos del propio Casco Antiguo como el resto de los ciudadanos de otras partes de la ciudad, ya que serán sancionados en caso de incumplimiento con 200 euros de multa, cifra con la que ya se sanciona por aparcamiento indebido. Piden que la nueva normativa no sea aprobada para que tanto el acceso a su vivienda como a sus negocios no salgan perjudicados.

El sector que afirma tener más complicaciones si la medida se lleva a cabo sería la hostelería que notaría un menor número de clientes y, en consecuencia, problemas económicos en su gestión. A su vez, las empresas allí ubicadas también afirman que la ciudad no potenciará la facilidad de acceso a la zona antigua para el turismo, sector fundamental en una provincia como Cuenca.

Para Tomás José, regente de un bar situado en la Plaza Mayor, “las nuevas medidas son una chorrada”, además de afirmar: “aquí vivimos del turismo y si empezamos a ponerles pegas a los turistas…” Él piensa que lo que hace falta en Cuenca son medidas que fomenten el turismo y no que lo entorpezcan, además duda si las medidas serán iguales para los de fuera que para los vecinos del casco, a los que considera que les traerá muchas dificultades en su vida diaria con cosas tan cotidianas como “visitar a un familiar o hacer la compra”. Tomás también manifiesta su descontento con el recorte de las líneas de autobús y la medida del “trenecito turístico”, que considera que formará grandes esperas y hará la vida muy difícil para las personas que vivan o trabajen en el casco.

Rubén, que trabaja como camarero en un establecimiento de la Plaza Mayor, piensa que esta medida no va a afectar tanto a la hostelería como a los repartidores que “solo tendrán media hora para carga y descarga”. Él es vecino del Casco Antiguo y considera que la gente va a seguir subiendo aunque sea andando, pero también que para muchas personas la dificultad de las comunicaciones por la precariedad de las líneas de autobús podría verse acentuada con esta nueva medida.

Por otro lado Sandra, una joven conquense que vive en el Casco Antiguo afirma que su padre aparca cerca de casa al medio día después de recogerla.

Según explicaba el pasado mes de abril el concejal de Seguridad, Policía Local y Bomberos en el Ayuntamiento de Cuenca, Carlos Navarro, quien ha confiando en que esta medida se implante, a modo de prueba, "en verano o después de él".

El sistema funcionará con una batería de detectores de matrícula, tanto de motocicletas, turismos como vehículos pesados, y permitirá a los residentes circular en él durante un tiempo máximo de unos 30 minutos, si bien, en circunstancias excepcionales comunicadas, se podrá ampliar ese tiempo.

Los lectores se instalarán en el puente de la Trinidad, Puerta de Valencia, las Casas Colgadas, San Martín y el Arco de Bezudo, en el barrio del Castillo.

 

Eva Casinos/Paula Martíns