Artículos de Opinión

162 años después, es tal vez sea la hora de avivar ese espíritu revolucionario que todos llevamos dentro

Redacción | Jueves 07 de julio de 2016

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no muchos se acuerdan, allá por 1854 se redactó, en Manzanares, un Manifiesto por el cual se ponía en evidencia el descontento, de gran parte de la sociedad española, con respecto de los acontecimientos que tornaban la política, de aquel entonces. Una política cada vez más lejos del pueblo.



 

El 6 de Julio de aquel año se hablaba de una ley electoral injusta y se pretendía con el Manifiesto redactado en Manzanares por Antonio Cánovas del Castillo y firmado por el general O'Donnell remover la conciencias de los españoles con el fin de conseguir mejorar la ley electoral, proteger la libertad de expresión y bajar los impuestos.

Hace cuatro años, justo cuando se celebraba el 158º Aniversario de aquel momento, decidí referenciar en una nota de prensa, las semejanzas de aquel año 2012 con el de la época que en la que se firmó el Manifiesto. Los principios fundamentales para conseguir una regeneración democrática real en nuestro país, que expuse en aquella nota, y que fueron inspirados por el espíritu del Manifiesto de Manzanares, siguen aún muy vigentes.

Permítanme que en un nuevo intento de homenajear aquel momento clave de nuestra historia que tuvo lugar en una localidad manchega, vuelva a recuperar esas líneas que entonces resumí en cuatro puntos principales:

 

1. Reforma de la estructura del Estado para salir de crisis. Tenemos un Estado mastodóntico, incapaz de sostenerse por sí mismo y que alimentado del maná ideológico de un bipartidismo corporativista que hace piña con los nacionalismos excluyentes, y que ha generado enormes duplicidades en la administración que nos están saliendo muy caras, y que son lastre para superar la crisis.

2. No gozaremos de una democracia de calidad si no aseguramos la valía igualitaria del voto de cada ciudadano, si no exigimos de forma rotunda la separación de poderes de una vez por todas y si no recuperamos para el estado competencias tales como sanidad o educación, entre otras, que equiparen los derechos de todos los ciudadanos.

3. Aplicación estricta de la ley y la justicia contra la corrupción con obligación de devolución de lo defraudado o robado. Estamos hartos de ver cómo los corruptos vacían las arcas públicas adueñándose del dinero de todos y que no se les exija por parte de los partidos a los que pertenecen ni de las autoridades la devolución de lo defraudado.

 

4. Frente al terrorismo ni una cesión: memoria, dignidad y justicia. Basta ya de ver cómo los terroristas ocupan cargos públicos y se mofan de las víctimas, de la justicia y de todos los españoles.

Y lo crean o no, tras 162 años de aquella firma que situó a una pequeña localidad de Ciudad Real en el centro político de aquel momento, aún quedan personas dispuestas a poner la política al servicio del pueblo. Aún hay gente que defiende que todos los españoles debemos ser iguales. Y si tras leer los cuatro puntos anteriores, estás de acuerdo con lo que en ellos se expone, tal vez sea la hora de avivar ese espíritu revolucionario que todos llevamos dentro y de que te preguntes si tú también eres de UPYD.

 

 

Pedro María Castellanos

Miembro del Consejo Territorial de UPYD en Castilla La Mancha