La jornada más espectacular de esta nueva edición de La Alvarada de Cañete no defraudó a nadie. Miles de personas pudieron comprobar ayer por qué esta festividad medieval goza del prilegio de ser Fiesta de Interés Turístico Regional y está considerada como una de las citas de este tipo más importantes de toda la provincia. Las actividades del día de ayer estuvieron marcadas por la celebración de batallas y combates medievales, exhibición de indumentaria militar y enseres propios de la Edad Media o el tradicional torneo con el grupo ‘Legend’. Lugareños y visitantes tuvieron ocasión de disfrutar de estas y de otras muchas actividades a lo largo del día, llenando las calles de la villa, la Plaza Mayor, donde se llevó a cabo la Feria de los Pueblos, o el Huerto de Doña Julia, a los pies de la muralla medieval, epicentro de la festividad.
A la hora de tercia, las campanas de las iglesias de Cañete comenzaron su repique, anunciando el comienzo de una jornada intensa y emocionante. Después, las calles de la localidad se llenaron con la música de ‘La Ringlera’ y el jolgorio de los primeros pasacalles. Mientras, en el Huerto de Doña Julia, a los pies de las murallas medievales de la villa, centenares de personas recorrían los puestos del Mercado Medieval, se dejaban caer por el espacio gastronómico de La Alvarada o visitaban el Campamento Recreacionista, con una ambientación propia de la época de Alfonso X y las Cantigas de Santa María. Los más pequeños, por su parte, tuvieron la ocasión de participar en el Burro-Tour, en diferentes actividades preparadas para ellos o en la recuperación de juegos tradicionales coordinada por la ‘Asociación Cultural Atalaya’. Mientras, en la Plaza Mayor de la villa se podía visitar la referida Feria de los Pueblos, un pequeño mercadillo con puestos de artesanía en el que cañeteros y visitantes pudieron conocer de primera mano la labor y los productos tradicionales que se realizan en la comarca.
El acto más espectacular de la mañana fue la representación de una algarada medieval a los pies de la muralla cañetera. Este año, a diferencia de las últimas ediciones, este enfrentamiento coordinado por el Grupo de Recreación Histórica ‘Conca’ se trasladó a su escenario original de la Puerta de La Virgen. Hasta allí desfilaron los distintos grupos recreacionistas participantes en el combate para representar una de las escenas más cotidianas en las sufridas villas de frontera durante la época medieval. A lo largo de la jornada, estos grupos de recreación, venidos desde distintos puntos de la Península Ibérica, tuvieron la oportunidad de exhibir en el Campamento Medieval toda clase de útiles y de enseres propios de la vida en el medievo, realizando también una exposición sobre vestimenta de la época para mostrar al público la indumentaria propia de un caballero del siglo XIII.
La mañana se cerró con la actuación de la ‘Rondalla de Cañete’ en la iglesia de San Julián y la lectura de algunos emotivos poemas, en un acto cultural que tuvo su colofón por la tarde con la entrega de premios del certamen poético ‘Flor de Romero’, en el que cada año participan alumnos del Colegio Alto Cabriel de Cañete.
Antes del arranque de las actividades más espectaculares de la tarde, el pueblo de Cañete quiso rendir homenaje a Antonio Asensio Gómez, antiguo alcalde de la localidad, comprometido siempre con su pueblo y uno de los mayores colaboradores que La Alvarada de Cañete ha tenido desde sus primeras ediciones. Al acto asistieron Felipe Montero, concejal de Landete y diputado provincial; la actual edil, Sagrario Ibáñez; Miguel Romero, Cronista Oficial de la villa, y Azucena Lanza, en representación de la Comisión Organizadora. El homenajeado pronunció un discurso emotivo en el que tuvo palabras para recordar los difíciles orígenes de La Alvarada y la labor activa de las muchísimas personas que durante estos dieciocho años han trabajado para dar vida a esta festividad. Sagrario Ibáñez, por su parte, quiso resaltar el relevante papel que esta cita con el medievo tiene y la importancia que ha dado a un pueblo como Cañete, tanto a nivel regional como nacional. En ese sentido, manifestó su compromiso por seguir apostando por La Alvarada e incluso resaltó el interés de la Corporación Municipal por convertir esta fiesta en un evento de mayor importancia. Por otro lado, Miguel Romero quiso poner el acento en el bonito gesto que supone que la actual alcaldesa quisiera homenajear al antiguo edil, dejando a un lado las diferencias de partido, demostrando que el interés por hacer de Cañete un pueblo cada vez más grande está por encima de las rivalidades políticas. Felipe Montero cerró el homenaje incidiendo en que su presencia en este acto respondía al apoyo e interés de la Diputación provincial por una fiesta como La Alvarada.
Finalizado el acto, el palenque de Cañete, ubicado a los pies de la puerta de San Bartolomé, en el mismo Huerto de Doña Julia, se vistió de gala para acoger el espectáculo y la emoción de los combates medievales. Este año la novedad era la celebración del I Torneo de Combate Medieval ‘Villa de Cañete’, en el que participaban integrantes del grupo ‘Caballeros de Belmonte’. Se trata de una nueva especialidad deportiva de contacto en la que la característica esencial es el combate medieval con armaduras y protecciones propias de los siglos XIV y XV. Su carácter competitivo, y no meramente coreográfico, consistente en derribar al adversario mediante el uso de la fuerza, permitió que cañeteros y visitantes vibraran desde las gradas con los espectaculares enfrentamientos cuerpo a cuerpo.
Tras la dura brega, saltaron al palenque los especialistas del Grupo ‘Legend’, dispuestos a gratificar a la abarrotada grada con sus pruebas de habilidad a caballo. El juego de las anillas, el estafermo, el lanzamiento de venablos o la puerta de fuego preludiaron los lances a caballo y los enfrentamientos personales. Más de un millar de personas pudieron disfrutar del espectáculo, uno de los más identificativos de La Alvarada. Y es que es preciso señalar que los integrantes de ‘Legend’ siempre se han mostrado especialmente comprometidos con La Alvarada, una fiesta que permite la celebración del torneo en un marco único, con la muralla quebrada recorriendo uno de los propios flancos del palenque, dando aún más vistosidad a una actuación que siempre resulta espectacular.
Alcanzada la media noche, el Huerto de Doña Julia volvió a llenarse de lugareños y visitantes, muchos de ellos vestidos a la usanza medieval, para el comienzo del desfile nocturno y el acto simbólico de cierre de las puertas de la villa. Decenas de antorchas desfilaron en procesión en dirección hacia la puerta de San Bartolomé, para recorrer después los espectaculares lienzos de muralla con los que cuenta la localidad de Cañete, a través de los viejos caminos de ronda, hasta desembocar en la puerta de las Eras, primero, y en la románica de La Virgen después, en una de las actividades que mejor acogida ha tenido en La Alvarada durante los últimos años.
Hoy domingo Cañete vive ya la última jornada de su Alvarada, que cierra un período de casi diez días de fiesta en el que los homenajes, las conferencias, el cine medieval y los espectáculos han definido una completísima programación. Quienes visiten hoy la villa de Cañete podrán disfrutar todavía del Mercado Medieval en el Huerto de Doña Julia, ambientado por ‘Tiruraina’ y ‘Canto del Gallo’. A las 12:00 horas, el Cronista Oficial de la villa, don Miguel Romero, dirigirá una visita guiada a lo largo y ancho de esta pequeña localidad medieval, para dar a conocer a quien lo desee su historia y su monumentalidad, destacable por su castillo roquedo con planta de barco, sus murallas serradas, estupendamente conservadas en muchos de sus tramos, las diferentes puertas fortificadas, algunas de ellas acodadas, o su iglesia de San Julián encuadrada entre los soportales de la Plaza Mayor porticada. Y ya por la tarde tendrá lugar la exhibición de aves rapaces y mamíferos en el palenque del Huerto de Doña Julia, en un espectáculo que supondrá el regreso de la cetrería a La Alvarada medieval de Cañete y que pondrá punto y final al programa de actividades.
Miguel A. Badal