Artículos de Opinión

Obras son amores y no buenas razones.

Redacción | Domingo 04 de diciembre de 2016

Puede que a muchos no les importe lo que pasa en Priego y qué futuro le espera. Para los que sentimos y amamos este pequeña patria chica como una segunda piel, siempre andamos enfundados en esa difícil tarea de contribuir en lo posible a su desarrollo y en conocer el estado real de los asuntos que a todos nos atañen.

Hace tiempo que he intentado conocer la situación real de la residencia de Priego. He hablado con delegados y directores provinciales, con alcaldes, con diputados regionales y hasta con la misma consejera de Bienestar Social de la JCCM.



 

¿Como podía ser tan difícil poner en marcha un edificio que costó casi 4 millones de euros?; ¿acaso este dinero no debería de servir para dar un servicio a los ciudadanos, y de paso ser una fuente de riqueza a través de muchos empleos?; ¿de quién es la responsabilidad?.

Tragos amargos, días esperando contestación e incertidumbre, fueron la tónica general.

¿Como es posible que tres instituciones públicas (ayuntamiento, diputación y JCCM), no puedan ser capaces de trabajar al unísono por Priego?.

Todas estas instituciones se han limitado a dar contestaciones vanas y echarse el "muerto" unos a otros. Que no se equivoque nadie, me da exactamente igual el "color político" de estas instituciones pues todas contribuyen a perjudicar el interés general de nuestros vecinos.

¿Quién es el titular de la residencia?

Pregunta que nos hacemos muchos amantes de Priego y que hoy ya tiene respuesta.

NADIE.

Una sencilla consulta en el registro de la propiedad de Huete ha dado la respuesta que temía y que ayuntamiento, diputación y JCCM, han sido incapaces de dar.

Después de esta infausta revelación, comprendo la desidia de estas tres instituciones en dar una solución a la residencia.

 

Acabo emplazando al Ayuntamiento de Priego, a la Diputación de Cuenca, y a la Junta de Castilla la Mancha, que se pongan manos a la obra, que colaboren eficazmante para abrir la residencia, y que sean parte de la solución pues ahora son el gran problema.

 

Jorge Pérez